Una tortuga laúd, la especie marina de este tipo más grande y más amenazada del planeta, anidó con éxito en las playas de Crucita, Portoviejo, la noche de este viernes, 9 de enero.
Tras un primer intento fallido por el exceso de luces y turistas, expertos lograron poner a salvo el nido.
Este hallazgo en Manabí es inusual: la población mundial de esta especie no supera los 34.000 ejemplares y su presencia en Ecuador es esporádica.
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Debido al riesgo en el malecón, los huevos fueron trasladados al santuario ubicado en la parroquia San Jacinto (Sucre), donde se monitorean la temperatura y la humedad para garantizar el nacimiento de crías de hasta 900 kg.
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Socorristas y voluntarios, con apoyo del Cuerpo de Bomberos de Crucita, guiaron al animal de regreso al mar para evitar riesgos mayores.
La iluminación artificial, el ruido y la interacción humana provocaron que el ejemplar se desorientara y subiera incluso a zonas de rocas y veredas del malecón.
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“La tortuga llegó a una zona céntrica, muy iluminada y con mucho turismo. Estaba completamente desorientada y estresada”, explicó Kerly Briones, presidenta de la fundación Contamos Contigo Ecuador, organización que lideró el rescate y el monitoreo del ejemplar.
Pese al fallido intento inicial, la tortuga regresó la noche del viernes a la playa. Esta vez ingresó a un sector con menor presencia humana y logró completar todo el proceso de anidación bajo la supervisión de los equipos de conservación.
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Los rescatistas permanecieron en el sitio durante varias horas para controlar el acceso de personas y evitar interferencias. Finalmente, la tortuga depositó los huevos y regresó al mar sin presentar heridas de consideración.
Debido a la ubicación del nido, cerca de una escalera de acceso al malecón, los huevos no pudieron permanecer en el sitio original. Los técnicos procedieron a reubicarlos en un vivero especializado para garantizar su protección y su monitoreo.
El nido fue trasladado al Santuario de las Tortugas de San Jacinto, donde permanece bajo custodia de la fundación Contamos Contigo Ecuador.
En el vivero el equipo controla variables como temperatura, sombra y humedad, factores determinantes para el éxito de la incubación.
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Este es el segundo nido de tortuga laúd registrado en Manabí en menos de una semana. El primero se localizó el pasado 4 de enero en el cantón Sucre.
La tortuga laúd puede medir entre 2 y 3 metros y alcanzar un peso cercano a los 900 kilogramos. A diferencia de otras especies, su caparazón no es rígido, sino de textura similar al cuero, lo que la hace más vulnerable a golpes y obstáculos artificiales.
Según estimaciones internacionales, la población mundial de tortugas laúd no supera los 34.000 individuos. En el océano Pacífico, la especie se encuentra en estado crítico de amenaza debido a la pérdida de playas de anidación, la contaminación y la actividad humana.
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Briones explicó que, aunque la presencia de tortugas marinas en Ecuador es frecuente, la anidación de la laúd resulta excepcional. “No es común verlas porque normalmente anidan de madrugada o en playas solitarias. Si volvió a Crucita, es porque probablemente nació aquí”, afirmó.
En Ecuador existen siete especies de tortugas marinas, de las cuales cuatro anidan en las costas: la tortuga verde, la carey, la golfina y la laúd. La golfina es la más común, mientras que la laúd registra apariciones esporádicas y de alto valor científico y ambiental.
La fundación Contamos Contigo Ecuador cuenta con permisos del Ministerio de Ambiente para realizar monitoreo, marcaje y reubicación de nidos desde Crucita hasta Bahía de Caráquez.
En 2022, la fundación reportó el nacimiento exitoso de crías de tortuga laúd, un hecho que no se registraba en Ecuador desde hacía décadas. Ese antecedente permitió aplicar nuevamente protocolos de conservación en los nidos hallados este año.
Las autoridades y organizaciones ambientales reiteraron el llamado a la ciudadanía a no intervenir en estos eventos. Recomendaron mantener distancia, evitar luces, flashes, ruidos y cualquier acción que genere estrés en los animales.
La zona de Crucita permanece bajo monitoreo permanente ante la posibilidad de que la tortuga regrese a anidar nuevamente.
Según especialistas, una hembra puede depositar huevos hasta cuatro veces en la misma temporada con intervalos de varios días. (I)























