Cañar

Suscal es el cantón más pequeño de los siete que conforman la provincia del Cañar. Tiene una población aproximada de 5.000 habitantes y parte de ella convive con muchas deficiencias en servicios básicos y un alto índice de migración.

De esa zona del Austro, Suscal es la población que más dinero per cápita recibe por remesa. Incluso es la más alta del país. Aquí la inversión se nota principalmente en edificaciones, no obstante, la mayoría vacías porque sus propietarios están en el extranjero.

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Días atrás se publicó un estudio realizado por Luis Tobar, director de Economía de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), sede Cuenca, basado en los datos publicados el 5 de abril por el Banco Central del Ecuador. Allí se muestra que Cañar es el cuarto cantón de todo el país en recepción de remesas durante el 2022 con $ 311 millones, superado únicamente por Guayas, Azuay y Pichincha.

Pero al hacer un análisis más detallado y aplicar una fórmula matemática, Tobar encontró un detalle: Suscal es el que más dinero por persona recibió el año pasado desde el extranjero con un monto de $ 2.393, lo que en los doce meses representó $ 16 millones.

Este cantón está por encima de ciudades poblacionalmente más grandes como Guayaquil o Quito, en donde el ingreso per cápita por remesas es de $ 366 y $ 336, respectivamente.

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Aquí Tobar aclara que se debe a que ahí hay más y diversas fuentes de trabajo. Por eso para este académico, la lectura de estos números es fácil de comprender: la migración sigue al alza y eso sostiene la economía local porque actividades como la agricultura “no tienen futuro”.

Aunque no hay una cifra o fuente que determine con exactitud el porcentaje de viajeros, los datos del último proceso electoral cumplido en febrero del 2023 muestran que aquí existe un alto nivel de emigración.

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Según lo expuesto en el portal del Consejo Nacional Electoral (CNE), en aquella ocasión sufragaron 3.657 ciudadanos y hubo un ausentismo de 1.549 votantes.

Para el alcalde electo de Suscal, Luis Pomaquiza, la situación de sus conciudadanos es una paradoja, pues por un lado aportan con altas cantidades de las remesas que a nivel nacional representan el 4,2 % del Producto Interno Bruto (PIB) con 4.743 millones, pero por otro padecen una realidad social que no ha sido atendida por los últimos gobiernos.

Eso se evidencia con una tasa de desnutrición crónica infantil del 32 %, así como deficiencias en algo tan básico como el sistema de agua potable que en la mayoría de las 28 comunidades se mantiene con el sistema de entubado.

Pero eso no es todo, afirma el concejal Carlos Urgilés, quien añade que, si bien parte del dinero se ha reinvertido en casas y hasta edificios, la gran mayoría están deshabitados porque todos se encuentran en Estados Unidos.

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Es más, hay sitios donde colindan la casa de adobe con la moderna de cemento y ladrillo, pero la gente ocupa la primera porque le resulta más cómoda.

Producto de este auge de construcciones, la plusvalía del suelo se ha incrementado excesivamente dentro del mismo territorio en casi un 35 %, situación generada principalmente por la demanda y el dinero de los migrantes.

Por eso, algunos incluso prefieren invertir en el cantón vecino La Troncal, perteneciente a Cañar, pero un poco más ligado a la Costa, porque allá un solar de las mismas características se puede adquirir hasta por $ 30.000 menos.

Pero también en sus calles se nota una mejora en la flota vehicular interna, pues hay familias que ahora tienen dos o tres autos relativamente nuevos, aspecto que era poco común hace unos diez años.

Otro efecto de la migración acá, según Urgilés, es que con los viajes masivos la población joven se está extinguiendo y solo quedan los mayores de 50 años.

Como autoridades saben que el trabajo en Suscal es complejo, especialmente cuando manejan un presupuesto anual de $ 1′500.000, apenas el 10% se destina a acciones sociales.

Según Luis Tobar, autor del estudio de remesas, la tendencia del dinero de remesas tiene un destino común en la población y es satisfacer las necesidades de alimentación, educación, vivienda y salud.

Por eso, con esta realidad, el nuevo alcalde Pomaquiza anuncia que durante sus cuatro años de gestión, que se iniciarán el próximo 14 de mayo, implementará algunos proyectos que ayuden a que los dólares generen más riqueza interna a través de la certificación de proyectos de producción y así darle más vida a Suscal.

Por esto concluye que si bien por un lado el alto ingreso económico es positivo para la economía de la zona, hay un alto y grave efecto social que implica la destrucción de hogares y hasta la posibilidad de morir en el viaje a EE. UU., que usualmente suele ser por la frontera, atravesando el desierto o el río Bravo. (I)