El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional decidirá este martes, 9 de agosto, sobre la venta al público y uso de test rápidos para diagnóstico de COVID-19 en Ecuador.

Según el ministro de Salud, José Ruales, hay un informe de una comisión que se ha formado con la Agencia de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) para definir los criterios de aprobación de las pruebas que pueden ser comercializadas.

Explicó que deben reunir dos requisitos: que sean test con registro sanitario, alta sensibilidad y especificidad, es decir, que detecten los casos positivos; y que exista un mecanismo por el cual las personas puedan ingresar el resultado de los test para tener una visión desde el Ministerio de Salud Pública de las personas que se realizan la autoprueba.

Así se podrá realizar personalmente un test de detección de COVID-19, que en tres semanas saldría a la venta en Ecuador

El pasado 2 de agosto, el COE nacional pidió a esa cartera de Estado que, en conjunto con la Arcsa, desarrolle el protocolo que corresponda para que toda persona se pueda realizar el test rápido de diagnóstico para COVID-19 (test de autodiagnóstico de dispensación sin receta, para el público en general).

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Acerca de la situación epidemiológica, Ruales indicó que en la última semana no hubo un incremento de casos ni tampoco un decrecimiento, por lo que Ecuador está en una meseta a nivel nacional, aunque varía un poco entre provincias.

El funcionario indicó que no se ha registrado incremento de casos de hospitalización ni de cuidados intensivos; además, que los fallecimientos no han crecido en la misma proporción que los contagios.

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Señaló que se buscan estrategias para que toda la población reciba la dosis de refuerzo y especialmente aquellos mayores de 18 años, los que tienen más de 12 años y quienes tengan alguna comorbilidad, especialmente los mayores de 50 años.

Esto porque presentan mayores riesgos y dado que todos los fallecimientos, en las últimas cinco semanas, han ocurrido en el último grupo etario con alguna comorbilidad, como diabetes o hipertensión.

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En agosto y septiembre —acotó— se reforzará la campaña de inoculación con la participación de entidades públicas y privadas, así como el sector empresarial. El objetivo es llegar a más de 10 millones de personas vacunadas con el primer refuerzo o tercera inyección.

En centros comerciales se pedía carnet de vacunación y cédula de identidad para poder ingresar. Alfredo Cárdenas/ EL UNIVERSO. Foto: El Universo

Sobre el carnet de vacunación, Ruales mencionó que se estaba solicitando el que tiene dos dosis de vacunas, que era el esquema completo; explicó también que, en el caso de los mayores de 25 años, hay un 90 % de vacunados, y los que faltan son personas en el sector rural.

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Recordó que se lo presentaba en sitios no esenciales, como centros comerciales, restaurantes, bares, discotecas, pero no en instituciones públicas, bancos o entidades como ministerios.

“Lo que estamos haciendo es dejar de solicitar el carnet con dos dosis, y vamos a solicitar, una vez que se completen —este momento tenemos entre el 40 y 50 % de personas vacunadas con las tres dosis—, una vez que logremos un poco más de cobertura, vamos a proponer al COE (nacional) el utilizar el carnet con tres dosis, es decir, con una dosis de refuerzo”, dijo en una entrevista en radio Sucesos, este lunes, 8 de agosto. (I)