Portoviejo

Herminda Barre es analfabeta, no sabe leer ni escribir. No lo niega. Ella tiene a su hijo Anthony, de 10 años, quien este viernes 7 de mayo iniciará clases como estudiante de sexto año de educación básica de la Unidad Educativa 9 de Octubre, ubicada en el centro del cantón Santa Ana, en Manabí.

Ellos están a la espera de que le lleven las fichas educativas hasta su casa, ubicada en la comunidad Galilea de Santa Ana, con las que deberá educarse, tal como lo hizo desde el inicio de la pandemia de COVID-19 en el año lectivo pasado.

Galilea es una comunidad rural ubicada a apenas cinco minutos del centro de Santa Ana. Ahí, el servicio de internet y de telefonía celular es pésimo. La mujer de 38 años considera que este año, ante el problema de conectividad, el sistema de fichas poco servirá en el aprendizaje de su hijo.

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Ante eso, Barre dijo que le paga 10 dólares mensuales a una vecina para que le ayude a mejorar a su hijo en algunas actividades relacionadas con gramática y matemáticas. “No es lo mismo (educación con fichas), porque en las aulas los profesores explican, enseñan de otra forma, aquí uno no le puede ayudar, en mi caso no sé leer”, lamenta la madre de Anthony.

Jorge Intriago, presidente de la Unión Nacional de Educadores (UNE), en Manabí, señaló que el problema de conexión de internet sigue siendo el mayor inconveniente entre alumnos y padres de familia, algo que dijo no ha sido resuelto completamente por el Gobierno, y que será una tarea pendiente para el próximo Gobierno.

“Este año lectivo lo vamos a iniciar en las mismas condiciones que el año anterior, no se han resuelto los problemas que la UNE ha venido reclamando desde el año pasado: los estudiantes no tienen la conectividad para recibir clases, no se ha hecho nada por resolver este problema; que se llegara a acuerdos con las empresas que ofrecen este servicio para que en comunidades pobres puedan acceder a internet”, declaró Intriago.

El caso de Anthony se replica en más zonas de la provincia. El dirigente del magisterio educativo señaló que la problemática de conectividad se mantiene en todos los cantones manabitas, incluso en Portoviejo, sobre todo en la zona rural de la capital provincial, al igual que en áreas fronterizas de la jurisdicción.

Desde la coordinación zonal 4 del Ministerio de Educación se informó que hasta el momento para el inicio de clases este viernes 7 de mayo ya constaban matriculados 393.877 alumnos, pero que tras abrir el espacio para matrículas extraordinarias se espera que esa cifra se incremente en las siguientes semanas.

En Manabí en los últimos dos años el promedio de estudiantes matriculados es de aproximadamente 410.000 estudiantes.

Aunque no hay una estadística clara sobre la deserción estudiantil en Manabí, Intriago estimó que en esta provincia el 15% de alumnos estaría en peligro de abandono escolar. (I)