Ecuador es un territorio muy diverso en su fauna, flora, su misma gente y hasta incluso en sus regiones, siendo conocido como el país de los cuatro mundos, esto por sus cuatro regiones (Costa, Sierra, Oriente y Galápagos), que son tan distintas que parecen países diferentes. Por ello, resulta curioso que de entre tanta diversidad el nombre de esta nación haya sido seleccionado tomando como referencia a la línea ecuatorial o paralelo 0°, una línea por donde también pasan países como Colombia, Brasil, Maldivas, la República Democrática del Congo, Uganda, entre otros.

Según la Enciclopedia del Ecuador, del historiador Efrén Avilés Pino, Ecuador debe su nombre a diversos hechos, situaciones que hicieron que el nombre histórico de Quito sea relegado a un segundo plano. El primero se dio en 1736, cuando los marinos españoles Jorge Juan y Antonio de Ulloa -que acompañaban a la Misión Geodésica de Francia, enviada por la Academia de Ciencias de París-, se refirieron a la Real Audiencia de Quito en la reseña Noticias Secretas de América como Las Tierras del Ecuador, en alusión a la línea equinoccial que cruza al norte de la capital.

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Otro suceso que impuso el nombre de Ecuador ocurrió años después de la independencia (1820-1822), cuando Simón Bolívar y Palacios anexó el territorio de la Audiencia de Quito a la Gran Colombia, al promulgarse la Ley de División Territorial de Colombia, en 1824.

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Enrique Ayala Mora, en su texto Nueva Historia del Ecuador, refiere que en ese entonces el Senado y la Cámara de Representantes de la República de Colombia se reunieron en Bogotá, el 23 de junio de 1824.

Al mando de Francisco de Paula Santander, la asamblea aprobó, el 25 de ese año, la Ley de División Territorial de la Gran Colombia, que señala que los departamentos de Ecuador (provincias de Pichincha, Imbabura y Chimborazo), Azuay (provincias Cuenca, Loja, Jaén de Bracamoros y Mainas) y Guayaquil (provincias de Guayaquil y Manabí) integraran el Distrito del Sur (Ecuador).

En tanto que para el 13 de mayo de 1830, próceres de la independencia y superiores de las comunidades religiosas, bajo influencia del general venezolano Juan José Flores, suscribieron un acta cuyo propósito era separar el Distrito del Sur (Ecuador) de la Gran Colombia, que entonces ya había sufrido la separación de Venezuela. No obstante el acta en cuestión no contaba con la representación de los departamentos de Guayaquil y Azuay, por lo que no tenía mayor peso para constituir un estado soberano al carecer absolutamente de poder constituyente.

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Ante este suceso, el 19 de mayo de ese año se instaló en Guayaquil una Asamblea presidida por el poeta y prócer de la independencia José Joaquín de Olmedo. Allí se firmó el Acta de la Asamblea de Guayaquil de 1830, que estableció las condiciones propicias para lograr que el proceso de transformación política se produzca de manera libre y democrática, señalando que los Departamentos de Ecuador (Quito), Azuay y Guayaquil podrían formar un cuerpo político.

Así, Flores se basó en el Acta de Guayaquil para dar los pasos que se requerían para convertir al Distrito del Sur en la República del Ecuador. El general venezolano convocó a la Asamblea Constituyente que se instaló en Riobamba, entre agosto y octubre de 1830, que contó con siete diputados por cada uno de los tres departamentos: Ecuador (Quito), Guayaquil y Azuay.

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Fue en esta Asamblea donde oficialmente el 23 de septiembre de 1830 se estableció el nombre de Ecuador, y en donde además Flores fue proclamado Presidente de la República, y Olmedo, Vicepresidente. (I)