Cada 24 de mayo, Ecuador recuerda uno de los episodios más decisivos de su historia republicana: la Batalla del Pichincha, enfrentamiento militar que en 1822 consolidó la independencia del territorio ecuatoriano del dominio español y abrió paso a la emancipación definitiva de la antigua Real Audiencia de Quito.

La batalla se libró en las faldas del volcán Pichincha y estuvo encabezada por el ejército patriota dirigido por el general venezolano Antonio José de Sucre, mano derecha del libertador Simón Bolívar.

Las fuerzas independentistas, conformadas por cerca de 3.000 hombres entre infantería y caballería, derrotaron a las tropas realistas comandadas por el español Melchor Aymerich.

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La ofensiva libertaria había comenzado meses antes, tras la independencia de Guayaquil proclamada el 9 de octubre de 1820. Sin embargo, Quito y Cuenca permanecían bajo dominio español, situación que representaba una amenaza para la recién creada Provincia Libre de Guayaquil.

Ante ese escenario, José Joaquín de Olmedo impulsó la creación de la denominada División Protectora de Quito, un ejército destinado a resguardar la independencia guayaquileña y avanzar hacia la liberación de los territorios de la Real Audiencia de Quito.

QUITO. Ingreso al museo del Templo de la Patria. Foto: Carlos Granja Medranda

La campaña militar obtuvo inicialmente una victoria en la Batalla de Camino Real, pero posteriormente las fuerzas guayaquileñas sufrieron derrotas en la Primera Batalla de Huachi y en la Batalla de Tanizagua, a inicios de 1821, lo que debilitó la ofensiva patriota.

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Tras esos reveses, Olmedo reiteró sus pedidos de ayuda militar tanto a José de San Martín como a Bolívar, con el objetivo de defender Guayaquil y continuar la campaña independentista sobre Quito.

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El 22 de enero de 1822, Sucre inició la marcha hacia Quito desde la Costa ecuatoriana. Las tropas avanzaron por rutas fluviales hasta Machala y posteriormente ocuparon Cuenca, abandonada por las fuerzas realistas.

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En abril de ese año, los patriotas lograron una victoria clave en la batalla de Tapi o Riobamba, lo que permitió continuar el avance hacia la Sierra central. El 13 de mayo partieron desde Ambato rumbo a Quito, ciudad a la que llegaron el 17 de mayo.

Cinco días después, el 22 de mayo, el ejército independentista se instaló en Chillogallo. Desde allí, Sucre diseñó una compleja maniobra para rodear las faldas del volcán Pichincha y llegar hasta El Ejido, en el sector de Iñaquito, pese a las dificultades del terreno y el transporte de municiones.

El combate decisivo se produjo la mañana del 24 de mayo de 1822. Aunque varias compañías patriotas enfrentaron retrasos y complicaciones en el ascenso, las tropas lograron contener y derrotar al batallón Aragón, considerado uno de los pilares del ejército realista.

Hacia el mediodía, Aymerich reconoció la derrota y las fuerzas independentistas ingresaron triunfantes a Quito, sellando así la libertad del territorio que hoy conforma Ecuador.

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La gesta fortaleció además el proceso emancipador en toda la región andina y consolidó a Sucre como uno de los principales líderes militares de Sudamérica, quien posteriormente sería conocido como el Gran Mariscal de Ayacucho.

Entre los héroes recordados de esta batalla figura el teniente Abdón Calderón, oriundo de Cuenca, quien resultó gravemente herido durante el combate, pero alcanzó a conocer la liberación de Quito antes de fallecer.

También se destaca la participación de tres mujeres —Inés Jiménez, Nicolasa Jurado y Gertrudis Esparza— quienes se incorporaron al ejército patriota disfrazadas de hombres para combatir junto a las fuerzas libertadoras.

QUITO. En una de las salas del museo del Templo de la Patria se puede observar la urna con los restos del soldado desconocido. Foto: Carlos Granja Medranda

En homenaje a esta fecha histórica, Ecuador mantiene el 24 de mayo como feriado nacional. En 2026, al coincidir la conmemoración con un domingo, el descanso obligatorio fue trasladado al lunes 25 de mayo, conforme a la normativa vigente sobre feriados.

De esta manera, el país tendrá un fin de semana largo de tres días, desde el sábado 23 hasta el lunes 25 de mayo. (I)