Cuando La Roca fue construida en las afueras de Guayaquil se indicó que era una cárcel de máxima seguridad. Se la ideó con el concepto de ser una especie de fortaleza, imbatible, con mayores controles.

Ni lo uno ni lo otro. La cárcel construida en el 2008 ha resultado ser vulnerable. En febrero del 2013 se produjo la fuga de 18 reos de ese centro de privación ubicado junto a la Penitenciaría, en la vía a Daule.

Los presos de alta peligrosidad se fugaron en la noche usando botes y lanchas por el río Daule.

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A la Policía le tomó nueve meses recapturar a esos reclusos; unos incluso lograron pasar a Colombia, Perú y Brasil.

La Roca estuvo cerrada por un tiempo a raíz de la fuga y la operación de la cárcel Regional.

Por esa cárcel pasaron narcotraficantes como Óscar Caranqui, quien fue trasladado desde el Penal García Moreno y en el 2013 fue asesinado.

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Quiénes están en La Roca, la cárcel donde fue recluido Germán Cáceres

Dentro de esa prisión, Caranqui escribió el libro La Roca, cementerio de hombres vivos.

En el gobierno de Guillermo Lasso fue reabierta tras una serie de adecuaciones. En su momento se dijo que la intención era llevar a 100 reos hasta ese sitio.

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Policías de la UMO realizaron operativo en La Roca. Tomado de Presidencia Foto: El Universo

Allí hasta este mes habían sido recluidos 23 reos asociados a bandas criminales y vinculados a masacres. Varios cabecillas de grupos criminales estaban recluidos.

En esa cárcel se ubicó a Germán Cáceres, el expolicía acusado de asesinar a su esposa, María Belén Bernal.

Cuando Cáceres fue llevado a La Roca, el ministro del Interior, Juan Zapata, señaló que se lo trasladó a la Roca porque, de acuerdo con un análisis del SNAI (Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores), era “la cárcel que ofrece seguridades y hay un menor número de personas privadas de la libertad en el lugar”.

A los cabecillas de bandas trasladados a La Roca se los uniformó

En noviembre pasado, Jonathan Bermúdez fue llevado de la cárcel de El Inca, en Quito, hasta La Roca, en Guayaquil.

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Bermúdez es un cabecilla de Los Lobos con influencia en esa cárcel.

Durante los últimos meses, el Gobierno había posteado fotos de presos aparentemente sometidos en esa cárcel. También de operaciones de requisas realizadas en ese centro para evitar el ingreso de armas.

El mandatario incluso, en su momento, había indicado que los reos estaban aislados.

La tarde de este martes 4 de abril, sin embargo, un enfrentamiento armado dentro de ese centro puso en entredicho los controles en esa cárcel de ‘máxima seguridad’.

En ese incidente fueron asesinados tres reos y uno quedó herido. El SNAI, ente encargado del control de las cárceles, asoció el incidente a un enfrentamiento entre Lobos y los R7.

¿Cómo se explica que en una cárcel de máxima seguridad entran armas? Este miércoles, el ministro del Interior, Juan Zapata, dijo que días atrás se había realizado un operativo de control de armas (Camex) y se presume que posterior a esto ingresaron las armas.

Cuando entró la Policía para hacer una revisión, según Zapata, no se encontraron armas.

“En estos procesos siempre existe infiltración, corrupción de funcionarios, y eso hay que investigar porque las armas no entran solas. Alguien tendrá que responder por esto”, dijo Zapata.

El ministro señaló que el SNAI, ente encargado de las cárceles, debe indicar lo ocurrido en ese reclusorio.

La noche del miércoles fueron sacados siete reos de La Roca y llevados a otros reclusorios del país. Esto surgió horas después de que en Turi y Cotopaxi se produjeron incidentes ligados a lo ocurrido en La Roca. Se conoció que se estaba pidiendo que se traslade a miembros de Los Lobos.

Como en otros centros penitenciarios, La Roca tiene falencias no solo tecnológicas, sino de controles rigurosos en sus funcionarios.

Alexandra Zumárraga, exdirectora de Rehabilitación Social, consideró que aunque una cárcel esté equipada con la mejor tecnología y estructura, si el personal administrativo y de seguridad no está sujeto a controles y depuración no será segura.

“Es obvio que las armas entraron por la puerta grande y como pasó en otras veces, en La Roca se pueden dar fugas, como ya ocurrió. No es un tema de vulnerabilidad de la estructura, sino de corrupción de personal de seguridad y administrativo”, dijo Zumárraga.

Para Jorge Haz, abogado litigante y penalista, hace falta renovar y usar nuevos equipos tecnológicos en asuntos de escaneo, mejorar el sistema de cámaras y el control de funcionarios, y agentes.

“Falta mayor destino de recursos para el control de armamento, hay un déficit de seguridad...”, manifestó el abogado.

Haz afirmó que se requiere además reforzar el sistema de inteligencia para que se pueda advertir esta serie de hechos.

El especialista consideró además que se debería aplicar una rotación de funcionarios para evitar que sean proclives a actos de corrupción.

Dentro del mismo Gobierno hay funcionarios que han reconocido que a La Roca le hace falta mayores aparatos como bodyscan de rayos X en los filtros de acceso.

Los escáneres de rayos X con el sistema bodyscan sirven para la inspección y detección de metales, drogas y explosivos tanto de los que se puedan portar como también de los que pudieran encontrarse pegados en el cuerpo o en su interior. (I)