En las montañas verdes de Imbabura, donde el viento recorre los campos y el tiempo parece caminar más despacio, se encuentra Zuleta, un pueblo donde la historia se cose con aguja e hilo.
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La organización de las mujeres bordadoras zuleteñas se mantiene viva con once socias que participan con sus productos en ferias y campañas.


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En las montañas verdes de Imbabura, donde el viento recorre los campos y el tiempo parece caminar más despacio, se encuentra Zuleta, un pueblo donde la historia se cose con aguja e hilo.