Esmeraldas-Santo Domingo

Esperanza Bermúdez, docente desde hace 28 años, labora en la unidad educativa León Febres Cordero, de la parroquia rural Vuelta Larga, en el sureste de la provincia de Esmeraldas. El nuevo año lectivo se inició con 657 alumnos en este plantel, pero tienen un registro de 40 estudiantes a los que no han logrado contactar desde el ciclo pasado.

Junto con otras profesoras y padres de familia, Bermúdez trata de ubicarlos en los recintos donde residen para ayudarlos a que culminen el año lectivo y que empiecen clases.

Recorrido similar hace Sandy Rosales, profesora de una unidad educativa en San Vicente, del cantón Rioverde, en el norte de Esmeraldas. El registro de alumnos no puede terminarlo porque se contagió del COVID-19 y está en recuperación.

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El distrito del cantón Esmeraldas, 08D01 del Ministerio de Educación, tiene una estadística de 75.000 estudiantes matriculados en 148 planteles para este periodo de clases.

Clases por mensajes de texto, videos y audios enviados por el celular, la realidad de gran parte de la población escolar en Ecuador, sobre todo en el campo

Gregorio Gómez, director distrital, explica que se mantiene el mismo plan educativo por COVID-19, que consiste en proveer herramientas pedagógicas, metodológicas, psicoemocionales y psicosociales que permitan garantizar el derecho a la educación en medio de la crisis.

Sugiere que los padres de familia se empoderen de la enseñanza-aprendizaje con sus hijos y que ayuden con la entrega de los portafolios para su evaluación cada semana.

Pero el inconveniente se presenta en la zona rural, donde no hay acceso a internet, relata Nubia Barrios, quien ayuda a su hijo Jostin con las tareas escolares. Para ello se aplica el plan Aprendamos Juntos en Casa, que contempla varias acciones didácticas en las que los docentes deben trabajar en forma conjunta para la aplicación de los recursos educativos.

Mientras que los departamentos especializados realizarán apoyo psicoemocional y pedagógico, explicó Gregorio Gómez.

Con la Prefectura de Esmeraldas se ha logrado la instalación de 100 nuevos puntos wifi para acceso a la educación, en varias comunidades rurales, entre ellas, 17 barrios de la ribera del río Esmeraldas, dijo la prefecta Roberta Zambrano.

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Unidad educativa abandonada en parroquia rural

Planchas de poliestireno expandible (EPS), estructuras de hierro desmontadas y maleza es lo que queda de una unidad educativa del milenio (UEM) que se construyó en la parroquia rural de Tonsupa, del cantón Atacames, sur de la provincia de Esmeraldas.

La infraestructura fue levantada en el barrio Trece de Abril, en un terreno de cuatro hectáreas que donó el Municipio de Atacames, donde se anunció también construir el instituto técnico superior Luis Tello, denunció el concejal rural Gustavo Loor.

El ingreso al plantel desde la carretera estatal E15 sur Esmeraldas-Atacames, donde está ubicada una unidad policial (UPC), es de aproximadamente 500 metros, por un camino fangoso en el invierno.

En los alrededores del edificio abandonado existen viviendas rústicas, algunas terminadas con materiales del complejo educativo abandonado.

Darwin Leones, morador, fue uno de los denunciantes del robo de los materiales de construcción, baterías sanitarias, puertas, ventanas, pisos y otros accesorios.

En Manabí, usan parte del bono estatal o trabajan más en el campo para que sus hijos tengan internet y puedan estudiar

Al parecer, la alerta no tuvo eco en las autoridades de Atacames, y la sustracción de los bienes ocurría casi todos los días, comenta Mariela Bone, otra moradora.

Un vehículo con varias estructuras metálicas fue retenido esta semana, y la denuncia fue presentada en la Fiscalía de Atacames por el distrito 08D03 de Educación Muisne-Atacames. El concejal Loor detalló que esta obra educativa de construcción prefabricada sería del financiamiento para obras de reconstrucción para Manabí y Esmeraldas, después del terremoto del 16 de abril. Su ejecución se inició en el 2017 y, según datos recabados por el edil, el Estado habría rescindido el contrato con la empresa constructora, que sería extranjera.

Los niños del barrio Trece de Abril y sectores aledaños están matriculados en otros establecimientos escolares lejanos a su residencia, detalló Mariela Bone.

En Santo Domingo

La situación escolar en la provincia de Santo Domingo de los Tsáchilas es similar por la carencia de internet. Los padres de familia apenas pueden realizar recargas telefónicas de bajo costo, relata Selena Montaño, madre tres hijos.

“Mi teléfono es de baja gama y está defectuoso, por ello, debo caminar hasta la casa de mi hermana para que los niños reciban clases, cuando se pueda. A esto se suma que no hay dinero para los pasajes, porque a mi esposo le pagan cada mes”, dijo.

Algo similar comenta Cristina Echeverría, madre de cuatro hijos, uno de los cuales lo deja en guardería mientras trabaja. Con la docente responsable de la enseñanza de sus hijos se apoya con el plan de estudios, aunque por las dificultades económicas y la pandemia tienen atrasos de dos meses en el ciclo escolar 2020-2021.

La directora zonal 4 de Educación, Mayra Guaraca Granizo, solicitó a los docentes solucionar con alternativas la educación de sus alumnos y reducir el 10% de deserción escolar del año anterior. (I)