El pasado 3 de agosto, la Policía atendió una emergencia en el norte de Quito: una adulta mayor de 92 años falleció por el ataque de una perra de raza pitbull. En el lugar, el comandante del Distrito Eugenio Espejo, Carlos Rubio, explicó que el hecho se produjo porque la anciana se acercó a la perra que recién había dado a luz, frente a lo cual el animal reaccionó con violencia.

Según el parte policial del caso, el propietario de la perra, Áxel Jarrín, nieto de la víctima, manifestó que había rescatado al animal de la calle meses antes. El joven fue trasladado a la Fiscalía, pero se estableció que no tiene ninguna responsabilidad penal, debido a que el animal es un ser irracional al que no se le puede influenciar de alguna manera.

A raíz de la tragedia, la perra y sus crías fueron recogidas por el Proyecto de Manejo de Fauna Urbana Urbanimal, del Municipio de Quito.

El veterinario José Paredes, responsable de inspecciones y atención de denuncias en Urbanimal, en entrevista con EL UNIVERSO dijo que Jarrín entregó voluntariamente a los animales, los cuales se encuentran a buen recaudo, mientras se esperan disposiciones de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) para realizar una prueba de comportamiento de la perra cuando termine el periodo de maternidad.

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Paredes aclaró que la raza de un animal no es una condición que determina un nivel de agresividad.

“El tema es la capacidad o fortaleza que tenga la mandíbula de las diferentes razas. No podemos comparar a un chihuahua, que es mucho más bravo que un pitbull, con un perro labrador porque este tiene la mandíbula más grande y su mordedura va a causar más daño”, detalló el experto.

Según Urbanimal, en el Distrito Metropolitano existen alrededor de 600.000 perros, de los cuales aproximadamente 400.000 deambulan por las calles. “Tienen un dueño irresponsable, que les permite vagar libremente por las calles”, dijo.

En algunos casos, los funcionarios han recibido denuncias de animales abandonados, pero al momento de llegar al lugar para rescatarlos regresan a sus casas. Por ello, se recomienda que antes de solicitar ayuda, las personas hagan una breve indagación de si el perro pertenece a alguien de la zona.

Recomendaciones para rescatar y atender a perros de la calle

Shady Heredia, coordinadora de campañas en la Fundación Protección Animal Ecuador (PAE), lamentó el deceso de la adulta mayor y comentó que estos accidentes se pueden evitar aprendiendo a conocer y entender la comunicación de los animales hacia las personas en diferentes circunstancias.

“No estamos exentos de que estos accidentes pasen con un perro pinscher (miniatura); obviamente, las consecuencias van a ser distintas con un pitbull. Lo más probable es que la perra, si fue encontrada en la calle, también venía de un maltrato sistemático y simplemente tenía miedo. Los animales no reaccionan de forma agresiva simplemente porque sean unos asesinos, ellos reaccionan con base en sus experiencias de vida”, dijo Heredia.

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Heredia y Paredes mencionaron varios aspectos para tener en cuenta cuando una persona decide rescatar a un animal de la calle:

- Lo primero, y fundamental, para recoger a un animal abandonado es ganarse su confianza poco a poco. No acercarse bruscamente.

- Luego, es indispensable llevarlo a un veterinario, para que evalúe su salud y así conocer si tiene lesiones, enfermedades o si está en etapa de gestación. Y se sugiere su esterilización.

- Si hay duda del temperamento del animal, independientemente de su raza, se puede acudir a donde un etólogo, que es un especialista que estudia el comportamiento de los animales, y que indicará los patrones psicológicos y cuidados que va a necesitar el animal.

- Preparar un espacio donde el perro pueda sentirse seguro, para evitar contactos que podrían resultar incómodos para el can y peligrosos para las personas. No dejarlos solos en las terrazas o patios. Tampoco dejarlos solos con niños o personas vulnerables, hasta conocer bien su comportamiento.

- Que pueda socializar con más perros y personas. (I)