El mar frente a las costas de Ecuador ya está caliente, pero la ciencia tiene una fecha límite para declarar la alerta máxima. Si el calentamiento actual frente al país y en la región Niño 3.4 se mantienen durante mayo, junio y julio, el fenómeno global de El Niño podría ser una realidad oficial e irreversible para agosto de 2026.

El monitoreo climático realizado por organismos internacionales como la NOAA y centros de predicción global coincide con los análisis expuestos por Cristhian Paliz, especialista en Hidrometeorología y docente investigador de la Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí.

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En Ecuador se mantiene el seguimiento de la evolución de las condiciones climatológicas y oceanográficas por parte del comité Erfen, que estudia este fenómeno.

En ese sentido, este martes 19, el Gobierno nacional declaró el nivel de alerta amarilla en zonas con mayor susceptibilidad a posibles impactos asociados al evento El Niño. La medida aplica para territorios ubicados predominantemente hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, por lo que comprende 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias.

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Paliz sostiene que las condiciones actuales muestran una tendencia consistente hacia un evento de categoría fuerte o incluso muy fuerte.

El criterio técnico para declarar oficialmente un fenómeno de El Niño global depende de un indicador específico: el calentamiento sostenido de la superficie del mar en la región denominada Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central, localizada a unos 8.000 kilómetros al oeste de la costa ecuatoriana.

Según Paliz, la comunidad científica necesita confirmar que la anomalía térmica supere los 0.5 grados durante tres meses consecutivos.

Fenómeno de El Niño 2026: ¿el evento en Ecuador sería similar o más fuerte que el registrado en 1997 y 2023?

“Para que nosotros podamos establecer que ya estamos dentro de un fenómeno de El Niño, tenemos que hacer un promedio de la temperatura de superficie del mar y que este promedio sea superior a 0.5 grados en anomalía”, señaló el especialista.

Actualmente, la región Niño 3.4 ya registra temperaturas superiores al umbral ‘crítico’. De mantenerse esa tendencia entre mayo, junio y julio, el fenómeno quedaría oficialmente establecido a finales de julio o inicios de agosto.

Paliz indicó que el calentamiento se consolidó tras superar la llamada “barrera de predictibilidad climática”, una etapa que suele atravesarse entre abril y mayo y que permite validar las proyecciones atmosféricas de largo plazo.

Calentamiento frente a Ecuador desde febrero

Mientras el Pacífico central se acerca al umbral técnico, el litoral sudamericano ya experimenta señales más agresivas.

La región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Ecuador y Perú, empezó a calentarse desde febrero de 2026, indicó el experto.

Agregó que los registros más recientes muestran anomalías térmicas de hasta +1.3 grados, una cifra considerada elevada para esta etapa del año y que convierte a la costa ecuatoriana en la “punta de lanza” del evento climático.

Además, el monitoreo oceánico en profundidades de entre 50 y 200 metros detectó acumulación de aguas cálidas bajo la superficie, otro indicador clásico asociado al desarrollo de El Niño.

Los datos divulgados por la NOAA muestran que el calentamiento no solo se mantiene, sino que continúa expandiéndose a lo largo del Pacífico ecuatorial.

La probabilidad de que no ocurra El Niño ya es mínima

Las proyecciones internacionales reducen cada vez más el margen para un cambio de escenario. Según Paliz, la posibilidad de que el océano vuelva a enfriarse antes de julio resulta muy baja.

“Si estamos hablando de que no ocurra el fenómeno de El Niño, hablamos de un 5 % … tenemos ya sobre el 90 % de probabilidad, superando ya hasta el 95 % de que se dé”, afirmó.

Las probabilidades emitidas por la NOAA en mayo de 2026 muestran una tendencia preocupante para finales de año, afirma Paliz.

Estas son: 10 % de probabilidad de un Niño débil, 20 % de probabilidad de un Niño moderado, cerca del 60 % de probabilidad combinada de un Niño fuerte o muy fuerte.

Llueve fuerte en la Costa: ¿señales de un fenómeno de El Niño?

Paliz señaló que los mapas del Conjunto Multimodelo Norteamericano (modelo conocido por sus siglas en inglés NMME) para diciembre de 2026 revelan una extensa franja de precipitaciones intensas sobre el Pacífico ecuatorial y el perfil costero sudamericano.

En varias zonas, las probabilidades de lluvias superiores al promedio ya superan el 60 % y 70 %, especialmente frente a las costas de Ecuador, Perú y parte del Pacífico oriental.

Ese comportamiento coincide con patrones típicos de eventos fuertes de El Niño, capaces de alterar la circulación atmosférica global y provocar lluvias persistentes durante varios meses, explicó.

Ecuador enfrenta amenazas simultáneas

Sin embargo, Paliz advirtió que el escenario actual no garantiza un comportamiento idéntico al del fenómeno del 1997-1998 ya que la atmósfera presenta hoy una variabilidad mucho más compleja.

“Los impactos del fenómeno de El Niño, aunque se presenten actualmente muy fuertes, pueden ir lluvias en la región Litoral hasta estiajes muy intensos en la región Amazónica. Entonces tenemos que cuidarnos mucho porque los impactos no siempre son iguales...”, explicó.

Dijo que por un lado, existe el riesgo de inundaciones severas y prolongadas en la región Costa. Si el escenario lluvioso se consolida, provincias como Guayas, Los Ríos, Manabí y Esmeraldas podrían enfrentar precipitaciones persistentes desde finales de 2026 hasta abril o mayo de 2027

Las lluvias intensas también aumentarían el riesgo de desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra y daños en infraestructura vial y agrícola.

El otro escenario amenaza a la Amazonía y al sistema eléctrico

Mientras tanto, la región Amazónica podría atravesar el escenario contrario: déficit extremo de lluvias y sequías prolongadas.

Ese patrón ya ocurrió parcialmente durante el fenómeno de El Niño de 2023-2024, cuando la reducción de caudales afectó la generación hidroeléctrica y provocó problemas energéticos en Ecuador, señaló el experto.

Advirtió que, incluso si las lluvias golpean con fuerza al Litoral, la Amazonía podría registrar condiciones secas severas debido a las alteraciones atmosféricas asociadas al fenómeno.

‘No veía algo así desde el fenómeno de El Niño de 1998′, señalan habitantes de Calderón, en Portoviejo, donde el invierno ha afectado a 200 familias

Además del impacto hídrico, el calentamiento del océano también podría elevar significativamente las temperaturas en el país durante la próxima temporada invernal.

Los pronósticos anticipan jornadas con temperaturas de entre 33 °C y 37 °C en varias zonas del Litoral ecuatoriano, acompañadas de alta humedad y sensación térmica extrema.

Aunque la confirmación oficial todavía depende de completar el umbral técnico de tres meses consecutivos, los organismos meteorológicos internacionales ya consideran altamente probable la consolidación de El Niño durante el segundo semestre de 2026. (I)