El tiempo se acorta para que el Concejo Metropolitano de Quito apruebe la ordenanza que actualice el Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PMDOT) y el Plan de Uso y Gestión del Suelo (PUGS). Los ediles tienen hasta el 14 de septiembre para validar la norma.

El PUGS es un complemento del Plan de Desarrollo y Ordenamiento, por eso van en la misma ordenanza. Aquí se concentrarán los ejes y directrices de cómo debe estar organizada la ciudad para los siguientes doce años.

El cabildo quiteño debía aprobar el tema en 2020, al igual que todos los municipios del país, para cumplir con la Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión de Suelo (Lotugs). Ante la crisis de la pandemia la ley se reformó y se extendió el tiempo. Además, la crisis institucional por la Alcaldía también dilató el tratamiento del proyecto.

A dos semanas de que venza el plazo, la tarde del 30 de agosto el Concejo Metropolitano se reunió para el primer debate de la ordenanza. La discusión se prolongó por más de cuatro horas.

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El edil René Bedón, presidente de la Comisión de Uso de Suelo, informó que horas antes de la sesión mantuvo un encuentro con el asambleísta José Celestino Chumpi, presidente de la Comisión de Gobiernos Autónomos.

Chumpi presentó una nueva reforma a la Ley de Ordenamiento Territorial al Consejo de Administración Legislativa (CAL), con el fin de que se otorgue un año más para que los municipios aprueben sus planes, detalló Bedón e indicó que esto fue un pedido de los ediles de la Comisión de Uso de Suelo del Municipio de Quito.

No es solo el caso de Quito, que estamos apresurados con la norma, sino de todos los municipios del país... Si existe un plazo adicional, ese debe ser destinado a más participación ciudadana”, comentó Bedón.

Sobre el PUGS, el concejal apuntó que el proyecto regula el uso, ocupación, edificabilidad y gestión del suelo urbano y rural. Que lo fundamental del plan es que establece una distribución equitativa de cargas y beneficios.

El fondo del Plan de Uso y Gestión del Suelo es cambiar el modelo de la ciudad de un enfoque expansivo a uno policéntrico, con “microrregiones sostenibles”, explicó Vladimir Tapia, secretario de Territorio, Hábitat y Vivienda. La intención es frenar el crecimiento de la “mancha urbana”, ya que complica el abastecimiento de servicios y equipamiento para los habitantes y se afecta al espacio natural, añadió.

En ese sentido, el proyecto apuesta por impulsar más inversiones, públicas y privadas, en las zonas con alto potencial que actualmente están siendo subutilizadas, como son Quitumbe, en el sur de la ciudad, y Calderón, en el norte.

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Los dos son sectores que se han expandido de manera importante en los últimos años, pero muchos de sus moradores deben trasladarse largas distancias para trabajar o realizar diligencias.

Otra de las propuestas es reducir el nivel de edificación en sectores especiales, es decir, no se permitirán edificios grandes. En otros lugares, en cambio, se aumentará el permiso.

Además, se definen e identificarán las estructuras territoriales urbanas y rurales, de acuerdo con sus características sociales, ambientales, productivas, entre otras.

El plan presentado al Concejo recibió tanto elogios como críticas.

Eduardo del Pozo, por ejemplo, comentó que se ha hecho “un gran trabajo”. Que esta puede ser una herramienta para generar empleo. Sin embargo, advirtió que ”lo perfecto a veces es enemigo de lo bueno, si no es aplicable”. Lo dijo porque, a su criterio, si la norma se vuelve muy rígida puede provocar que haya más informalidad.

Para varios ediles un punto de cuestionamiento fue la socialización del plan a más sectores de la capital, ampliar la participación ciudadana.

Andrea Hidalgo reclamó que debe existir una comunicación más profunda sobre los cambios que va a tener Quito. Y pidió que se aclaren varios aspectos sensibles como cuáles son los lugares para vivienda de interés social.

La edil Paulina Izurieta solicitó que se haga un análisis del suelo del sur de la ciudad, con el fin de conocer la sensibilidad y capacidad del territorio.

La críticas más duras vinieron del concejal Juan Carlos Fiallos, que incluso insinuó que ve “que ciertos espacios de la ciudad se están entregando a ciertos grupos privilegiados”; no dijo nombres.

Fiallos también señaló que desde el Municipio se debe dar un uso eficiente a los recursos que recibirá por concesión onerosa de derechos (COD), invirtiendo en las zonas donde se desarrollan los proyectos. Con ello se motivará al sector privado a crear más infraestructura.

Como representante de la industria se presentó Joan Proaño, vocero del colectivo Constructores Positivos, haciendo uso de la Silla Vacía. El empresario apoyó el PUGS y expresó que las compañías están de acuerdo en pagar el COD, pero este debe ser empleado en los lugares de las obras.

Además, Proaño criticó que se pretenda reducir el nivel de edificabilidad, ya que motivaría la informalidad en los sectores populares.

La extensa sesión del Concejo Metropolitano terminó pasadas las 21:00. Durante los siguientes días los ediles deberán enviar sus propuestas puntuales a la Comisión de Uso de Suelo, para pulir el texto que se analizarán en un segundo debate. (I)