Entre el 1 y el 6 de enero de cada año, cientos de diablos, vestidos con trajes en los que resalta el color rojo y máscaras con diversos cuernos, toman las calles de Píllaro, en el norte de la provincia de Tungurahua.

La celebración conocida como Diablada Pillareña fue declarada en 2009 patrimonio cultural inmaterial del Ecuador. Las partidas (comparsas) recorren un circuito de un kilómetro por el centro de Píllaro.

Según la historia, la Diablada tiene más de 150 años; algunos historiadores señalan que comenzó por la sublevación de los indígenas contra el maltrato de los patrones, y otro grupo asegura que fue por la rivalidad entre los barrios Marcos Espinel y Tunguipamba, que iban en busca de conquistar a las mujeres.

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Para 2026, las partidas que participarán son Colectivo Minga Cultural Tunguipamba, Tunguipamba El Rosal, Chacata El Carmen, La Florida, Marcos Espinel, Tunguipamba, Rocafuerte, San Vicente de Quilumbulo, Guanguibana, Diablada Infantil, San Andrés, Escuela Municipal de Danza, Santa Marianita, Robalinopamba y Guanguibana La Paz.

Cada partida está compuesta por más de 200 personas. Además de los diablos, en el circuito acompañan las guarichas (hombres vestidos de mujeres), capariches (barrenderos), parejas de línea, chorizos o payasos; todos bailan al ritmo de tonadas, sanjuanitos y saltashpas, interpretados por las bandas de pueblo.

Si bien los diablos son los personajes principales de las partidas, las parejas de línea son la columna vertebral de la manifestación cultural, porque son quienes no descansan de bailar durante el recorrido y brindan el toque de elegancia y altura a cada presentación.

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El traje de la pareja de línea es llamativo e impecable: el sombrero, la camisa blanca y el pantalón negro de los hombres, adornados con papel celofán, guantes, pañuelo de seda y máscara de malla.

Las mujeres lucen faldas plisadas y zapatos de taco bajo. El pañuelo de mano se bate de acuerdo al ritmo que impone la banda.

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Según Édison Guachamín, los integrantes de las parejas de línea de cada partida se reúnen por lo menos un mes antes del 1 de enero para realizar repasos previos.

“Durante los ensayos, la pareja, hombre y mujer, aprende cuáles son los movimientos que debe hacer de acuerdo al ritmo de la banda de pueblo, todo de manera sincronizada”, aseveró.

Las partidas llegan desde las diferentes comunidades y hacen su ingreso al circuito alrededor de las 12:50, de acuerdo con el horario de los días que les corresponden. La salida y regreso a sus lugares de origen se prevé pasadas las 18:00.

La tradición se transmite desde los ancestros

La participación en la Diablada Pillareña es transmitida de generación en generación.

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Karen Sisa tiene 23 años, de los cuales 18 ha participado bailando como diversos personajes. “Es una tradición familiar de los pillareños, porque aprendemos de nuestros ancestros y ahora continuamos hermanos, primos e incluso amigos”, afirmó.

Del 1 al 6 de enero, cada día participan entre cuatro y cinco partidas. Cada una tiene un cabecilla, quien es considerado líder comunitario y se encarga de invitar a la gente de la comunidad, así como a la de Píllaro y de otros sectores, a ser parte de la celebración.

También es el encargado de hacer autogestión para conseguir los recursos para la participación de la partida. Se calcula que se necesitan entre $ 3.500 y $ 4.000, con lo cual se contrata a la banda de pueblo, equipo de logística, comida y refrigerio para los integrantes de las parejas de línea y a los artistas de cuerdas que en diciembre visitan a cada comunidad.

Jair Jácome, presidente de la Asociación de Cabecillas de la Diablada Pillareña, aseveró que parte de los gastos de cada partida se cubre con el aporte que entrega el Municipio de Píllaro, alrededor de $ 1.000. “La mayor parte se gestiona con gente que le gusta la fiesta y auspicios de la empresa privada”, manifestó.

Se espera gran concurrencia de visitantes

Tomando en cuenta que se decretó este viernes, 2 de enero, como feriado, se prevé que en los cuatro primeros días de la Diablada Pillareña lleguen entre 15.000 y 18.000 visitantes por día. Mientras que el lunes y el martes, que serán laborables, se esperan alrededor de 10.000 personas.

Leonardo Tenelema, técnico de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) del Municipio de Píllaro, informó que, ante la gran concurrencia de visitantes que se estima lleguen a disfrutar de las partidas, desde hace cuatro años se iniciaron las mesas de trabajo para planificar los operativos y se tiene listo el plan de contingencia para garantizar la seguridad de los asistentes.

Se establecieron vías de evacuación, parqueaderos seguros para los vehículos y se activará el puesto de mando unificado para que esté operativo del 1 al 6 de enero.

Se contará con apoyo de personal de la Policía Nacional de la subzona de Tungurahua y de las Fuerzas Armadas, que harán incluso operativos Camex (control de armas, municiones y explosivos). (I)