Cuenca

La migración irregular desde Ecuador a Estados Unidos no cesa y los grupos dedicados al tráfico de personas, conocido como coyoteros, siguen vendiendo pesadillas disfrazadas de sueños. La ruta Guayaquil-Panamá-Bahamas-EE. UU. es una de las empleadas en los últimos meses por migrantes que buscan llegar al país norteamericano, así sucedió con un grupo de cinco personas, todos integrantes de una familia de Cañar, que están desaparecidos desde hace varias semanas.

María Eliza Cajilema, de 45 años de edad, es una de las cinco personas desaparecidas. Ella tiene su hogar en el cantón La Troncal y el 7 de enero pasado viajó a Estados Unidos motivada por reencontrarse con su esposo, a quien no ve desde hace más de diez años. Con el apoyo de su familia vivía modestamente, sin mayores necesidades y su principal ocupación eran los quehaceres domésticos. “Ella estaba aquí, mi papá estaba allá, se quería reunir con él, fue más por un sentimiento, no fue (por) temas de dinero”, aseveró su hija Geovana Briones.

Años atrás, María Eliza ya viajó a ese país, estuvo varios años y hasta dio a luz una hija. Tiempo después regresó y cuando se presentó al consulado americano para obtener por segunda ocasión la visa, las autoridades le negaron y hasta le pusieron una penalidad de diez años, contó.

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Eso, sumado a su insistencia por viajar, hicieron que se contacte con un coyotero que por $18.000 le ofreció un viaje turístico por avión y barco, aparentemente menos riesgoso en comparación a cruzar a pie la frontera entre México y EE. UU.

El coyote les dijo que esto “no era complicado y que debía vestir como gente de dinero, como turistas” y que todo estaría bien. Pero según la hija de la migrante, aquello era una pantalla para aparentar un escenario falso porque en las comunicaciones que mantenía con su madre le relataba el drama por el que pasaban en su travesía. Casi no dormían, comían poco y encima debían pagar los viáticos al coyote para que se hospede en hoteles confortables y con buena comida.

Si bien tenían una comunicación constante que los dejaba relativamente tranquilos, todo terminó a las 19:00 del pasado 6 de mayo cuando perdieron todo contacto, siendo sus últimas palabras “hijos, ya estoy avanzando, estoy frente a frente, Dios quiera que todo salga bien y se cumpla mi sueño”.

En esa parte del trayecto dejaron de recibir fotos, videos o cualquier prueba de vida porque supuestamente estaban en una isla de las Bahamas, a dos horas de llegar a las costas del estado de Florida, Estados Unidos. El lunes 10 de mayo les llegaron noticias de que los viajeros estaban presos y alguien los llamó por única ocasión para decirles que estaban secuestrados y que su liberación costaba $500, plata que era supuestamente para un guardia.

Hoy no saben su destino y eso los tiene desesperados, al punto que ya pusieron una denuncia en la Fiscalía por el presunto delito de tráfico ilegal de personas. Su teoría como familia es que el coyote contratado los traicionó a los ‘pasadores’-quienes los llevan en bote hacia Florida- y huyó con el dinero que debía repartir entre ellos.

Los familiares también acudieron a las oficinas del Viceministerio de Movilidad Humana, localizado en Azogues, donde les dijeron que iban a consultar con los consulados de esos países, pero según dijo la familiar de la migrante de ahí no ha avanzado el proceso.

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Para hablar del tema se pidió información a la Coordinación Zonal 6 del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, pero la respuesta fue que no pueden dar una entrevista hasta que se designe a un nuevo funcionario o hasta que se acepte la renuncia de la actual funcionaria.

Sobre el caso, William Murillo, representante de la organización privada 1800 - Migrante, comentó que hay más interrogantes que respuestas porque a pesar de su investigación no saben qué pasó con ello. No están presos. La Marina no los ha reportado como náufragos y no están secuestrados porque no ha habido pedido insistente de dinero.

Si bien tienen el rastro de los lugares que cruzaron los cinco ecuatorianos, creen que desaparecieron cuando estaban a punto de subir a un bote y arribar al estado de Florida. Por eso seguirán apoyando a la familia en la búsqueda, pero también exigen al nuevo Gobierno explicaciones sobre las políticas que aplicará a este problema social, ya que los ecuatorianos “están saliendo desesperados” sin medir el riesgo que estos viajes ilegales conllevan.

Es fácil darse cuenta, afirma, al observar las largas filas que se forman en las oficinas del Registro Civil en búsqueda de un pasaporte.

En medio de este panorama, Geovana Briones clama a las autoridades para que los busquen allá en el exterior, pide por todos los cinco desaparecidos, pero en especial por su madre, María Eliza Cajilema, quien el próximo 6 de junio celebrará su cumpleaños 46 y tiene la fe intacta de que pronto aparecerá con vida.

Identidad de los migrantes

Los cinco desaparecidos en este nuevo viaje son María Eliza Cajilema, 45 años, vivía en el cantón La Troncal; Cristian Paúl Calle Palacios, 38 años, residía en Sageo, cantón Biblián; Carmen Carolina Calle Urgilés, de 36 años, hizo el viaje con su esposo; Juan Carlos Calle Palacios, 40 años, vivía en Azogues y viajó con su esposa; Lía Elizabeth Pulla Campoverde, 22 años, soltera, vivía en Llimpi, Azogues, provincia del Cañar.

Antecedente

A inicios de marzo del 2021 cinco migrantes que salieron de Azogues, provincia del Cañar, con rumbo a Estados Unidos desaparecieron utilizando la misma ruta hacia Estados Unidos. Según información oficial, ellos estarían en islas del Caribe, pero hasta la semana pasada aún no había datos de su paradero. (I)