En Ecuador, las empresas de cobranza no pueden llamar de forma ilimitada ni a cualquier hora para exigir el pago de una deuda.
La ley ecuatoriana establece varios límites: solo se puede realizar una gestión de cobranza al día, ya sea por llamada telefónica, mensaje de texto, WhatsApp o correo electrónico, y únicamente en horarios específicos.
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De acuerdo con la reforma al artículo 49 de la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor y la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales, las llamadas están permitidas de lunes a viernes, entre las 07:00 y las 20:00. Está prohibido contactar fines de semana o feriados.
Además, las empresas solo pueden comunicarse con el deudor, el codeudor o el garante. Llamar a jefes, compañeros de trabajo, familiares o amigos sin autorización constituye una vulneración tanto a los derechos del consumidor como al derecho a la protección de datos personales.
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“El hecho de tener una deuda no implica la pérdida de derechos fundamentales. La ley es clara: existen límites para la gestión de cobranza y obligaciones estrictas en materia de protección de datos personales y derechos del consumidor”, explica César Coronel, abogado de Defensa Deudores Ecuador.
¿Qué puede hacer un deudor?
Si una empresa incumple la normativa, la persona afectada puede acudir ante un juez y solicitar incluso indemnizaciones por daños morales, psicológicos o reputacionales. Para sustentar una denuncia se recomienda conservar correos electrónicos, mensajes, grabaciones de llamadas, capturas de pantalla, testigos o informes psicológicos, según el caso.
Cuando fallece el titular de una cuenta bancaria, ¿quién hereda los depósitos y las deudas?
Las sanciones pueden ir desde uno hasta diez Salarios Básicos Unificados, es decir, hasta USD 4.820, y duplicarse en caso de reincidencia. La responsabilidad puede recaer tanto en la empresa de cobranza como en el acreedor original.
Los especialistas recomiendan leer detenidamente los contratos antes de firmarlos, exigir políticas claras de protección de datos y limitar la información personal que se comparte, incluso en redes sociales.
(I)