La desazón de pequeños y medianos productores de arroz de la Costa no está en madrugar a diario y, en muchos casos, trabajar la tierra con mano propia aun con el alba a cuestas.

No se refleja siquiera en los imprevistos que puede tener su actividad: que falte agua para sus cultivos o que la salinidad de esta afecte la siembra en lugar de nutrirla; que los abonos no actúen con eficacia sobre el suelo o que la maleza o plagas mermen la producción.

Como hombres de campo saben que esos riesgos están allí y superarlos depende de su pericia y recursos disponibles.

Sin embargo, hay algo contra lo que no han podido: la falta de una política gubernamental que los beneficie, dicen algunos campesinos días después de haber participado de una protesta que incluyó el cierre temporal de varias carreteras, principalmente, de cantones de la provincia del Guayas.

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José Ruiz, productor de Daule, y Enrique Delgado, agricultor de Salitre, son dos de muchos campesinos que tienen expectativas de que en las mesas de diálogo instaladas la semana anterior entre representantes del sector; la ministra del ramo, Tanlly Vera; y el viceministro de Gobierno, Homero Castanier, se concreten acciones que atiendan los problemas que tienen “en la quiebra” a la gente del agro.

“Nosotros en el campo lo último que perdemos es la esperanza. Con esa hemos venido trabajando desde hace años”, menciona Ruiz.

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Son esos inconvenientes la causa de la desazón de los agricultores. Se traducen en recibir hasta $ 20 por una saca de arroz en cáscara de 240 libras (peso bruto) que cuando se pila arroja de 120 a 125 libras de la gramínea lista para el consumo humano (sin contar el remanente de polvillo y arrocillo).

“No hay quién controle que se pague el precio que es (referencial), los precios de los insumos que están por los techos (fertilizantes e insecticidas), a las piladoras que almacenan el arroz y no lo venden. El contrabando nos afecta porque como tenemos ese arroz que entra barato no quieren pagar bien el de aquí”, refiere Delgado sobre otros problemas que aquejan al agro.

Enrique Delgado produce alrededor de 20 hectáreas en el recinto La Julia, cantón Salitre. Foto: Ronald Cedeño

Él siembra unas 20 hectáreas en el recinto La Julia, del cantón Salitre. En estos días ha visto con pesar cómo sus vecinos, presionados por deudas con entidades financieras o con prestamistas informales (chulqueros), han vendido su producto incluso al fío.

Actualmente en Salitre los agricultores venden la saca de 210 libras en $ 28, hasta la semana anterior la comercializaban en $ 25 a dueños de piladoras o intermediarios. A un precio similar venden su producto los arroceros de Daule, Santa Lucía, Palestina, Samborondón, entre otros.

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¿Cuánto se invierte en un cultivo de arroz y cuál es la producción? Eso depende de algunos factores: si se siembra por mata o al vuelo (se arroja la semilla en el terreno), cómo se prepara el terreno, cuántas abonadas se dé a la siembra, entre otros, explican los productores agrícolas.

Eladio Vera, agricultor dauleño, lleva 46 de sus 71 años “haciendo desmonte”, como le llaman a la siembra. Explica que en una hectárea de terreno se invierte de $ 1.100 a $ 1.300, rubro que abarca la preparación del predio, la sembrada, el regadío, el abono y la fumigación con plaguicidas durante los tres o cuatro meses que es el ciclo de producción del arroz.

Esa hectárea “bien cosechada” arroja de 50 a 60 sacas de 210 libras. Como él, muchos campesinos venden el producto en cáscara, por lo que a un precio de $ 28 su inversión les genera $ 1.680, es decir, una ganancia de $ 380 por hectárea.

Arroceros bloquean vías de Guayas la mañana de este lunes 12

“Hace dos meses y medio, en la cosecha que pasó, yo vendí a $ 23 y $ 24. Nosotros estamos trabajando a pérdida. Así como está quedamos debiendo (a los prestamistas). El arroz debe estar mínimo a $ 30 como para nivelarnos”, comenta el hombre que siembra tres hectáreas en el recinto El Prado, en Daule.

El pedido de los arroceros es que se fije un valor de $ 35,50 por la saca de 200 libras, que se ejecuten controles para evitar el ingreso de la gramínea desde varios países, por contrabando, y que los precios de los insumos que se utilizan en los cultivos no se encarezcan tanto.

Representantes de los campesinos han mantenido reuniones con funcionarios involucrados en el asunto y esta semana se esperan anuncios en torno a los acuerdos establecidos.

La situación

Saca de arroz

La saca de 210 libras de arroz en cáscara cuesta actualmente entre $ 26 y $ 28. Hace dos semanas costó incluso $ 20. Cada saca rinde de 120 a 125 libras (de arroz pilado, directo para el consumo). El quintal de arroz, de 100 libras, tiene un valor de $ 22 en la piladora.

Rendimiento

Una hectárea de cultivo de arroz rinde de 50 a 60 sacas de grano con un contenido de 210 libras. Es decir, unos 70 a 75 quintales de arroz pilado, de 100 libras cada uno, representa $ 1.650.

Inversión

La inversión por hectárea de sembrío de arroz es de $ 1.100 a $ 1.300, según productores de cantones de Guayas. Por lo tanto, la ganancia líquida es de $ 380 en un periodo de 3 a 4 meses que dura el ciclo de producción.

Negociación

Los precios corresponden a una negociación en el sitio de producción, pues en las grandes ciudades ese quintal de 100 libras de arroz pilado se comercializa al público entre los $ 28 y $ 30. La libra llega a venderse a $ 0,40 en pequeños comercios.

Intermediación

En las tiendas, según la calidad de la gramínea, la libra de arroz se vende entre $ 0,30 y $ 0,50. Es decir, el quintal se vende de $ 30 a $ 50. Quienes figuran como beneficiados son los intermediarios, cuyo margen de ganancia fluctuaría de $ 2 a $ 20.

Contrabando

A las piladoras suele llegar arroz de contrabando, de Perú, según agricultores. Los costos van de $ 18 a $ 20, cuando ese producto entra al mercado la gramínea nacional no tiene salida. Por eso los agricultores despachan a precios bajos. (I)