El contrabando de cigarrillos, que incluso pone en duda su procedencia (y, por ende, los materiales con los que están hechos), es uno de los factores que preocupan a un grupo de médicos por el daño adicional que estaría provocando en los fumadores y por incentivar cada vez más al consumo a la población infantil y adolescente.

Igual ocurre con los llamados dispositivos de riesgo reducido (como cigarrillos eléctricos, vapeadores y otros), cuyo ingreso al país no está regulado y aquello impide conocer, por ejemplo, si tienen o no nicotina, la cantidad que poseen y más detalles, afirma el médico ecuatoriano Enrique Terán, Ph. D. en Farmacología y uno de los 100 expertos del mundo que enviaron, el mes pasado, una carta abierta a las 182 partes o países del Convenio Marco para el Control del Tabaco, para que se adopte una postura más abierta en la lucha contra el tabaquismo y los daños que este ocasiona en la salud.

El doctor ecuatoriano Enrique Terán, uno de los 100 médicos internacionales que enviaron carta a naciones por posturas frente al tabaquismo, habla sobre cómo afectan el contrabando y la falta de normativas en la lucha contra la adición al cigarrillo y los problemas que este ocasiona en la salud de la población. Foto: Cortesía

Terán, quien también es docente universitario en Ecuador y miembro de la Red Latinoamericana por la Reducción de Daños Asociados al Tabaquismo, participó, a finales de octubre pasado, en el cuarto congreso científico sobre reducción de daños por tabaquismo que se realizó en Colombia, país que busca aprobar una ley que norme el uso de los llamados dispositivos de riesgo reducido.

Terán, el único ecuatoriano firmante en la carta a los 182 países, insta a autoridades y representantes nacionales, como Ministerio de Salud Pública (MSP) y Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, a discutir también este tema en Ecuador.

Publicidad

¿Cada vez hay menos consumidores de tabaco o todas estas campañas que se han dado a nivel mundial no han sido tan efectivas, no han dado buenos resultados?

La evidencia que presentan los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS) e incluso los ministerios de Salud dan cuenta de que el tabaquismo va disminuyendo en los diferentes países, sin embargo, nos queda a nosotros siempre la inquietud: ¿cuál es el origen de esa información?

En el caso de Ecuador, por ejemplo, lastimosamente la fuente primaria es la recaudación fiscal a través del pago de impuestos hacia el SRI (Servicio de Rentas Internas) y, claro, se extrapola y se dice que como se está recaudando menos impuestos, el consumo de cigarrillos está bajando.

El cigarrillo deja 19 muertes diarias en Ecuador, según investigación

Pero basta pararse en las calles, en las esquinas y ver cómo han proliferado los vendedores informales, los charoleros, que venden cigarrillo de contrabando, cigarrillo que no tiene registro sanitario, que no tiene control alguno y que mucho menos paga impuesto. Eso está generando desafortunadamente una mala percepción del éxito que tienen estas campañas… Un paquete o cajetilla oficial de cigarrillo (de 20 unidades) cuesta alrededor de $ 5 o $ 6, (pero) estos cigarrillos (algunos) chinos que venden cuesta la cajetilla de 20 unidades solo $ 1 o $ 1,20, lo que quiere decir que la posibilidad de incrementar el consumo de cigarrillo es muchísima más alta.

Entonces, ¿con estos subregistros, ahora hay más riesgos de que existan más pacientes que desarrollen las enfermedades derivadas del tabaquismo?

Tenemos ahora una problemática que se está yendo de control, porque no solo tenemos que tomar en cuenta el daño tabáquico, sino el daño de esos productos tabáquicos de dudosa procedencia. Es por esa razón que el consumo en la población infantil va incrementándose considerablemente.

Publicidad

El propio Ministerio de Salud (MSP) en su reporte publicado en la (encuesta) Ensanut 2012 daba cuenta de que el 50 % en promedio de la población adulta ecuatoriana, de entre 18 y 70 años, ha fumado o fuma activamente, y nos preocupa sobremanera que reportan que el 30 % de la población que está entre los 14 y los 17 años ha fumado también.

La esperanza de vida aumenta en quienes abandonan el cigarrillo

Y más todavía, la población entre los 10 y los 13 años, es así que reportan que aproximadamente el 9 % o 10 % de esta población ha tenido exposición directa al cigarrillo a través de fumar. Significa que las medidas de control no están dando los resultados que se esperarían y que el problema va acrecentándose en Ecuador.

En el tema de las enfermedades, siempre se vincula al tabaquismo con el cáncer de pulmón. En estas conferencias, ¿han podido evidenciar o registrar otros tipos de enfermedades ligadas con el consumo de tabaco?

El ícono más conocido es el cáncer de pulmón, pero recordemos que el tabaco es la primera causa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que es una enfermedad incapacitante y que cada vez debuta en personas más jóvenes, justamente por el consumo indiscriminado del cigarrillo.

Lastimosamente, nosotros en el país (Ecuador) no tenemos una data oficial respecto a esta patología. Para poner en contexto, en Colombia (donde se desarrolló el congreso médico, en días pasados) la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es la tercera causa de muerte a pesar de que Colombia en la región tiene la tasa más baja de consumo de cigarrillo, 13 millones de colombianos al menos padecen de esta patología.

En Ecuador, las cifras no deben ser muy distintas, más todavía cuando de acuerdo con cifras publicadas hace un par de años (y las existentes) en algunos estudios, dan cuenta de que alrededor del 30 % al 35 % de la población ecuatoriana es fumadora activa.

¿La nicotina, qué enfermedades puede causar, además de la adicción?

La nicotina per se tiene únicamente como problema fundamental este fenómeno adictivo, un fenómeno que está muy relacionado con la estimulación del sistema nervioso central. La nicotina quita el sueño, quita el apetito, mejora la alerta, mejora la capacidad de respuesta mental, y todo eso parece positivo.

Lastimosamente, la nicotina tiene un fenómeno farmacológico que se llama la tolerancia o la desensibilización, lo que significa que consumo nicotina y tengo efectos beneficiosos, pero ese efecto desaparece rápidamente y para que vuelva a aparecer tengo que consumir más, cada vez más y más… Entonces de ahí viene el proceso de dependencia tabáquica, que hace que el individuo cada vez tenga que consumir más para obtener los mismos resultados.

Con estos dispositivos de riesgo reducido, la ventaja es que ese individuo puede recibir y controlar la cantidad de nicotina que se administra en aras de paulatinamente ir disminuyéndola y lograr, por lo tanto, mejores resultados.

Quien ha consumido tabaco tradicional y luego se pasa a estos productos de riesgo reducido, ¿va a hacerse dependiente de estos productos o logra superar el tabaquismo, dejarlo?

Sin ningún tipo de asesoría es posible pensar que se pase de una adición a la otra. Sin embargo, el espíritu real de estos dispositivos es que con el apoyo adecuado permita ir paulatinamente reduciendo el consumo de nicotina hasta que en algunos casos queda simplemente como un vapeador. Mucha gente lo que utiliza simplemente es una esencia que no contiene nicotina para poder tener esa satisfacción de poder exhalar algo.

Entonces, estos productos de riesgo reducido tienen nicotina y ¿qué otros componentes?

Inevitablemente tienen un saborizante que suele ser lo que les vuelve atractivo y lo que les da una plasticidad mayor que el cigarrillo. Para todos quienes han estado expuestos al cigarrillo, el olor del cigarrillo es característico y no es agradable. Esos productos son saborizados y, claro, existe un amplio espectro de esencias y sabores, las cuales obviamente deben tener su análisis y regulación, y pueden o no tener nicotina. Es ahí donde por eso debe entrar la agencia regulatoria, para normar el contenido de nicotina que se incluye en estos productos.

¿Y conocen alrededor de cuántos productos de estos, de riesgo reducido, hay en el mercado ecuatoriano?, ¿más de 10, más de 20?

En concepto, los productos de riesgo reducido incluyen el cigarrillo electrónico, los vapeadores, el uso de dispositivos de incineración tabáquica que no producen combustión, sino que producen incineración y por eso son de riesgo reducido. Dentro de cada uno de esos grupos existe multiplicidad de oferta, dependiendo del fabricante.

Es el único médico ecuatoriano de los 100 que enviaron una carta a la OMS para que se discuta sobre estas otras alternativas para los pacientes que consumen tabaco… ¿Han podido notar una disminución de los efectos y de los daños en los pacientes?, ¿qué tienen como evidencia científica?

Existen suficientes datos. Para las personas que fuman se producen dos problemas fundamentales: por un lado, la dependencia física, producto del contenido de nicotina que tiene el cigarrillo. Y por otro lado está la dependencia psicológica, la satisfacción, la tranquilidad, el gusto que (dicen les) brinda el fumar. Existen varias alternativas medicamentosas para tratar de ayudarle al paciente a dejar el hábito tabáquico, sin embargo, la gran mayoría de ellas se focalizan primariamente en la adicción física, hacen muy poco sobre la adicción psicológica y es por eso que está documentado que las tasas de fracaso, las tasas de recaída tabáquica son sumamente altas.

Comercio de cigarrillos foráneos que no cumplen etiquetado prolifera y afecta a industria local

Por esa razón, estos productos llamados de riesgo reducido intentan ser un apoyo adicional para el proceso. No queremos que se malentienda que estos productos son saludables, libre de riesgo, el término es explícito, tienen un menor riesgo que el producto original, que es el cigarrillo de combustión. Es por eso que respetamos y apoyamos el criterio de que debe insistirse en tratar de minimizar la adopción de nuevos fumadores a cualquiera de las estrategias, pero se debe tomar en consideración la carga que representan para el Estado los pacientes que actualmente fuman.

¿Y cuáles serían estas alternativas para quienes no pueden dejar la adicción al tabaco? ¿Es darles estos productos de riesgo reducido?

La alternativa en primer lugar es generar una regulación respecto a estos dispositivos. Al momento en el país, como en muchos otros de la región, no está normado el acceso a estos productos. No hay un registro o una revisión por parte de la autoridad sanitaria, por lo tanto, estos productos se venden sin registro sanitario, nadie controla el origen, nadie controla los componentes, mucho menos la cantidad (y) qué decir del precio. Es una cuestión de oferta y demanda al momento.

Lo primero que se debe hacer es generar una regulación para que estos productos tengan una connotación legal. Existiendo eso, los profesionales de la salud, los médicos, van a poder ya sugerir a sus pacientes estos como una alternativa médica para que puedan superar su adicción al cigarrillo y puedan llegar a conseguir la meta de abandonar el consumo de tabaco. Número tres, se va a acabar el mercado ilícito y lo que hay por detrás de este, que desafortunadamente termina siendo peligroso y puede volverse nocivo. (I)