El operativo para capturar a una supuesta banda de extorsionadores en Machala terminó con una sorpresa: la detención de una reconocida influencer. La Policía rastreó una entrega controlada de dinero que terminaría en la puerta del complejo habitacional donde residía.

Entre testimonios que apuntan a un autor intelectual en Guayaquil y la incautación de dispositivos móviles, Diana G. aduce que desconocía sobre pedidos extorsivos y de algún tipo de encomienda requerida para ella, según consta en los registros de la audiencia de flagrancia y formulación de cargos del caso.

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En la diligencia, según los registros judiciales, la influencer aseguró que desconocía la presunta extorsión por la que fueron detenidas además otras dos mujeres.

Según su defensa, su nombre y su domicilio en la urbanización donde vive fueron utilizados sin autorización por Kenny O., un conocido que contactó a través de Instagram.

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De acuerdo con el acta de la audiencia realizada el 11 de marzo, la procesada sostuvo que no autorizó el envío de ninguna encomienda a su nombre. También afirmó que se enteró de que su dirección había sido utilizada solo después de su detención.

Ella contó que es médico y realiza guardias en una clínica.

La Fiscalía, sin embargo, la procesa por el delito de presunta extorsión, tipificado en el artículo 185 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).

El caso gira alrededor de un operativo policial realizado el 10 de marzo en Machala tras la denuncia de una ciudadana que recibía mensajes extorsivos exigiendo $ 6.000.

Según el expediente, la víctima acordó entregar el dinero en el parque ecológico Zoila Ugarte. Para el operativo, la Policía preparó un sobre manila con papeles similares a billetes.

Un repartidor contratado por teléfono retiró el sobre y recibió instrucciones específicas. Si encontraba problemas para entregar la encomienda, debía decir una frase: “Es para la muñeca”, según indicó la Fiscalía.

Para los investigadores, esa clave representaría una referencia directa a Diana G., lo que la vinculó con el caso.

El operativo y las primeras detenciones

Según los registros judiciales, el repartidor recogió el sobre cerca de las 18:30 y se dirigió hacia la urbanización Ciudad Palmeras, donde debía entregar el paquete.

Agentes policiales realizaron un seguimiento continuo al motociclista. Él declaró que solo cumplía un servicio solicitado por teléfono para llevar una encomienda a nombre de Diana G., quien negó que haya tenido relación con la entrega.

A las 20:20, dos mujeres llegaron a la garita de la urbanización para retirar el sobre.

Cuando una de ellas recibió el paquete, los agentes intervinieron y detuvieron a Karen Q. y Dayana M., quienes portaban teléfonos celulares.

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Captura en el centro comercial

Tras esas detenciones, el operativo continuó hasta un centro comercial.

Según el parte policial, los agentes localizaron a Diana G. cerca de las 20:40 cuando salía de un gimnasio. La joven vestía ropa deportiva y, según su versión, había acudido a ejercitarse esa noche.

Durante la aprehensión, los agentes encontraron en su poder un teléfono iPhone sin tarjeta SIM ni IMEI visible, elemento que también consta en el expediente.

Kenny O., el presunto coordinador

Las otras dos detenidas señalaron a Kenny O. como la persona que coordinaba las comunicaciones extorsivas.

Según el expediente, él habría operado desde Guayaquil. Las investigadas declararon que el hombre enviaba los mensajes en los que exigía $ 6.000 a la víctima.

Una de las procesadas afirmó que lo conoció semanas antes del hecho. Según su relato, Kenny O. se ofreció a ayudar a cobrar una deuda relacionada con el hijo de la denunciante.

Por su parte, Diana G. reiteró que solo mantenía una relación de amistad con él y que desconocía cualquier actividad ilícita.

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La defensa afirma que usaron su nombre sin permiso

Durante la audiencia, Diana G. explicó que conocía a Kenny O. desde hacía aproximadamente un año a través de Instagram.

Según su testimonio, mantenían una relación de amistad. Él visitaba Machala y se presentaba como empresario. La procesada aseguró que nunca autorizó que enviara una encomienda a su nombre ni a su domicilio.

También afirmó que se enteró de que él había proporcionado su dirección solo después de que la Policía la detuvo.

Su abogado argumentó que no existió flagrancia porque la joven fue detenida en un lugar distinto al de las otras implicadas.

Además, presentó documentos para demostrar arraigo, entre ellos su título de médica registrado en Senescyt, su RUC y contratos laborales.

Los indicios que analiza la Fiscalía

La Fiscalía sostiene la acusación contra la influencer por varios elementos.

Entre ellos constan el uso de su domicilio como destino de la entrega del dinero, la referencia a la clave “muñeca” y su relación con el presunto coordinador del caso.

También figura el hallazgo del teléfono sin SIM ni IMEI visible al momento de su detención.

Con base en esos indicios, la jueza calificó la flagrancia y dictó prisión preventiva mientras continúa el proceso. (I)