Más de 40 serpientes en forma de zigzag de diferentes dimensiones, nariz y ojos alargados, boca abierta mostrando los dientes, todo bañado en oro. Así es el objeto emblemático al que se le conoce popularmente como el Sol de Oro, aunque para los especialistas es una máscara.

Está resguardada en un edificio del norte de Quito, a cargo del Viceministerio de Cultura, detrás de una caja fuerte. Y es que por su antigüedad y trascendencia lo amerita.

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Se encuentra en una sala especial donde además se resguardan objetos precolombinos elaborados en oro, platino y cobre. Fueron entregados en transferencia del Banco Central del Ecuador (BCE) al entonces Ministerio de Cultura, hoy Viceministerio tras la fusión con el Ministerio de Educación.

Interpretación arqueológica

Juan Andrés López, arqueólogo y curador de la reserva en la que está el objeto, quien usa guantes como norma para manipularla, mencionó que la máscara probablemente fue de uso ritual, porque el oro siempre ha sido utilizado para esos fines, dirigido a una persona importantísima de la cultura La Tolita, que tenía la tradición de hacer cabezas-trofeo.

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Juan Andrés López, arqueólogo curador del Museo Nacional del Ecuador, habla sobre el Sol de Oro, una pieza icónica de la cultura La Tolita. Foto: Alfredo Cárdenas.

La figura, explicó, no tiene rayos de sol, sino serpientes, cada una de las cuales termina en una cabeza que está mordiendo un cráneo humano, aparentemente de guerreros vencidos en algún enfrentamiento étnico por algún territorio, recurso o aspecto ritualístico.

En el centro del objeto hay un rostro humano, pero que muestra los dientes, lo que sería una especie de representación del jaguar porque esa cultura hacía alusión a los felinos.

En la parte alta de la cabeza también hay dos jaguares que están mirando hacia los costados. Hay vacíos donde se colocarían la boca, así como los ojos de quien usaría la máscara. A los lados existen perforaciones para sujetarla al rostro.

El origen del nombre popular

Cuando se lo recibió, conjuntamente con otros bienes de metal, en 1967, fue identificada como máscara de La Tolita, lo que querría decir que el discurso de alusión al sol es posterior.

Esto podría deberse a que cuando el Banco Central hizo de ese objeto su ícono principal para representar a la institución, la gente lo vio como un sol, alimentado probablemente por el indigenismo de los años 60 y 70, mencionó el experto.

La figura es oro de origen aluvial, es decir, aquel que está siendo transportado por ríos, y la cultura La Tolita estaba en esas zonas.

Composición y autenticidad del objeto

El Sol de Oro, una pieza icónica de la cultura La Tolita. Foto: Alfredo Cárdenas.

En 2018 se realizó un análisis de composición química, mediante un equipo analizador de metales por fluorescencia de rayos X, que permitió confirmar la originalidad de ese valioso objeto. Se determinó la composición del bien, que está elaborado, en su mayor parte, de oro. Contiene, además, en menores proporciones, plata, platino y cobre, indicó el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.

Adquisición y contexto cultural

“El Sol de Oro, de la cultura La Tolita que floreció en la provincia de Esmeraldas entre los años 400 antes de Cristo (a.C.) y 400 de esta era (d.C.), fue adquirido por el Banco Central del Ecuador en 1959 al coleccionista Max Konanz”, expresó esa entidad.

López indicó que algunas de las serpientes se encuentran arrugadas, lo que podría deberse a que llegó quizás doblado.

Por lo general, ese tipo de objetos, añadió, fueron dedicados a una persona en especial, un gran líder, un señor gobernante, porque la gente del periodo de desarrollo regional, como La Tolita, era una sociedad jerarquizada donde se diferenciaban los roles.

Exhibición y futuro de la pieza original

En el actual Museo Nacional está expuesta una réplica que está hecha aparentemente en cobre.

La original no se exhibe porque, al ser un objeto único, requiere de un cuidado especial.

El objeto original sí será expuesto en el nuevo Museo Nacional, aunque aún no se define si de manera permanente o por periodos, porque la nueva edificación tendrá condiciones de seguridad, de temperatura, de iluminación y será ubicado estratégicamente en una sala como cierre de la visita.

Vista del Sol de Oro que ha sido exhibida en el Museo Numismático del Banco Central de Ecuador en Quito (Ecuador). Foto: Fernando Gimeno

Características y simbolismo

El periodo de desarrollo regional ha sido considerado el boom de la metalurgia, el emergimiento de la ritualidad; la agricultura se intensifica y hay intercambios con zonas del Perú y Colombia, donde la cultura La Tolita mantiene contacto con la cultura Tumaco.

Sus dimensiones son de aproximadamente 30 centímetros, pero hay que tomar en cuenta que no es una figura regular debido a los lados extremos desiguales.

Una de las interpretaciones del objeto es que podría ser un calendario, quizá agrícola o ritual.

Hay que tomar en cuenta, además, que el culto solar llegó con Los Incas, pero supuestamente también hubo manifestaciones antes de esa llegada, acotó.

Según el Viceministerio de Cultura, el Sol de Oro fue martillado y repujado en una lámina única de oro y consiste en un rostro antropomorfo que muestra la conjunción simbólica del jaguar, la serpiente y el águila arpía, rodeado por 44 hilos zigzagueantes que terminan en cabezas antropomorfas y es la insignia del BCE.

El avalúo de la máscara no puede ser revelado. (I)