La viceprefecta de Azuay, Alexandra Quintanilla, negó haber estado ebria durante un operativo de control de documentos y alcoholemia en Cuenca el fin de semana pasado.

Cuatro días después del hecho, sucedido en la madrugada del sábado 28 de febrero, posteó un comunicado en su cuenta de la red social X.

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Sostuvo que aproximadamente a las 00:40, en el sector de la bajada de Todos los Santos y Paseo 3 de Noviembre, agentes de la EMOV realizaban un procedimiento de control vehicular.

En ese contexto, agregó, observó que una mujer estaba siendo sometida al uso de gas por parte de los agentes, situación que le generó preocupación y motivó que interviniera verbalmente a fin de solicitar que el procedimiento se realizara con proporcionalidad y respeto.

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“En medio de este momento, los agentes solicitaron que se me realizara una prueba de alcoholemia. Es importante aclarar con firmeza que nunca me encontré en estado etílico, como se ha insinuado en algunos espacios”, dijo.

Al percatarse de que el agente que inició el procedimiento se retiró con el documento que le entregó y asumió uno nuevo, solicitó que se le devolviera la matrícula que al final, agregó, se le perdió entre las manos y no le permitieron, ante su insistencia, realizarse la prueba de alcoholemia.

Durante el proceso posterior a este hecho, señaló que sufrió varios episodios de epilepsia, enfermedad con la que fue diagnosticada en 2006, situación que derivó en que se encontrara bajo efectos de sedación durante el día, incluido el momento de la formulación de cargos.

En las últimas horas, añadió, han circulado videos del operativo que, a su criterio, permiten observar el contexto real de lo sucedido.

Mencionó que actuará con absoluta apertura, respeto a la institucionalidad y en estricto apego a lo que determinen las instancias competentes.

Una jueza declaró la culpabilidad de la funcionaria como infractora y responsable de una contravención de tránsito tipificada y sancionada en el artículo 385.3 del COIP, por conducir un vehículo en estado de embriaguez.

Le impuso una pena de 30 días de privación de libertad que cumplirá en el Centro de Privación de la Libertad de Infractores de Tránsito Mujeres de Cuenca (EMOV-EP).

Además, se le aplicó una multa de $ 1.446 y la suspensión de su licencia de conducir por sesenta días.

En tanto, la Fiscalía del Azuay procederá a realizar las investigaciones correspondientes para establecer si se trata o no de un delito de acción pública, puesto que ella habría pretendido inducir al error a una agente civil de tránsito en el procedimiento, provocando una serie de inconsistencias con su identidad.

Quintanilla solicitó vacaciones por 30 días. (I)