Durante casi dos décadas Ecuador ha transitado una ruta accidentada en su relación con los mercados internacionales de capital. Desde la adopción del dólar en el año 2000, el país ha experimentado momentos de optimismo financiero, rupturas políticas y procesos de reestructuración que han dejado una huella profunda en su credibilidad externa. Hoy la gran pregunta resurge: ¿está Ecuador listo para volver a financiarse en los mercados globales?


