Con sus carritos o canastos a medio llenar o algunos con muy pocos productos deambulaban muchos clientes por los diferentes supermercados de Guayaquil, el pasado viernes. Entre los pasillos trataban de ubicar los productos que no hallaban.

Las cubetas de huevos, la carne de res, pollo, papa, tomate, pimientos, yerbita, perejil, leche entera en funda, quesos y otros productos, que en su mayoría son despachados desde la región Sierra y que no pueden pasar por el cierre de vías debido al paro nacional, eran los más buscados en las perchas, cuyos espacios, dependiendo de las diferentes cadenas de autoservicios, fueron remplazados con verdes, papayas, sandías, sábilas, manzanas y otros productos de la Costa; o cubiertos con lonas grises.

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Los huevos, por ejemplo, comenzaron a escasear desde el lunes pasado en algunas cadenas y desde el miércoles en otras. Sobre el desabastecimiento, Diana Espín, directora ejecutiva de Corporación Nacional de Avicultores del Ecuador (Conave), aseguró que 60 millones de huevos de mesa no lograban llegar a los principales puntos de distribución.

Asimismo, 4 millones de pollos no llegaron a los centros de faenamiento y mercados y se estima que las pérdidas solo en una semana de paralización para el sector avícola alcanzaron los $ 18,4 millones.

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“Se observa falta de producto en las perchas, animales a los que no ha llegado el balanceado para alimentarlos, animales que no han podido llegar a las plantas de faenamiento, animales de engorde que no han podido llegar a las granjas, animales que han muerto en los vehículos que les ha tocado permanecer en carretera, producto final que no llegó a su destino para el consumo humano, todo esto debido a la situación logística y el cierre de las vías”, agregó la vocera de Conave, quien agregó que a esto se debe sumar los altos precios de materia prima nacional e importada que el sector ha venido asumiendo en las últimas semanas por la crisis mundial, y que se prevé puedan empeorar.

Añadió que 20.000 toneladas de maíz no han podido llegar a fábricas de alimento balanceado y 30.000 empleos directos del sector avícola se encuentran en riesgo.

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Mientras, en tiendas de barrio estos productos se pueden encontrar, pero muy escasamente y a precios elevados.

En algunos locales del norte de Guayaquil el precio de la cubeta de 30 huevos escaló en estos días en $ 7, $ 8 y hasta en $ 10, cuando su precio normal es de hasta $ 3,50. El tomate se vende a $ 0,60 la libra, más del 50 % de su precio normal, mientras que otros productos como lechugas, pimientos, yerbita y otras hortalizas no había.

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En tanto, algunas cadenas de autoservicios han debido aplicar estrategias para mantenerse abastecidos la mayor cantidad de días que lleva el paro.

Almacenes Tía aplicó una estrategia de marketing con una promoción denominada Promo Boom, en la que los clientes tienen un listado de productos básicos de la canasta familiar a precios de superoferta, con el objetivo de que puedan comprar más productos por el mismo valor.

“Contamos con el eslogan que mientras todo sube, nosotros bajamos los precios; el caso más exitoso, por ejemplo, es el aceite, lo estamos manteniendo a un excelente precio, a pesar de que los valores en el mercado local están muy elevados”, sostuvo Daniel Mesta, gerente de compras de esta cadena.

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Sin embargo, la promoción no significa que el paro no haya impactado en la oferta.

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Juan Daniel Guadamud, gerente de operaciones de Tía, indicó que el paro nacional ha provocado un gran impacto en la distribución de productos, el cierre de vías impide el traslado de algunos alimentos a diferentes sucursales. Los productos más complejos en distribuir son los perecederos, como frutas y verduras, así como huevos, pollos y pan.

Para lograr abastecer los locales de la cadena han encontrado otros proveedores, aunque con costos superiores, pero la empresa ha asumido estos valores adicionales para que los clientes tengan la mayor cantidad de ofertas, y que no sientan afectaciones en su economía.

Por su parte, Mesta aseguró que otra estrategia que pusieron en práctica, al tener dos centros de distribución ubicados en Guayas y Pichincha, fue alternar despachos a los locales según las rutas disponibles diarias, así, por ejemplo, si se cierra acceso desde Pichincha a Esmeraldas se envía a Esmeraldas desde Guayas.

Además, como valor agregado, la cadena maneja a nivel de redes sociales contenido para que sus clientes sepan cómo remplazar productos que actualmente escasean por otros que compensen la nutrición diaria.

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Mientras que Corporación Fernández indica que no ha tenido problemas con los productos cárnicos, porque son productores y mantienen completa su oferta en este segmento, no obstante, los inconvenientes se presentan en los abarrotes y productos que llegan desde la Sierra.

“Nuestro objetivo es seguir asegurando la provisión de proteínas, para la comunidad. El impacto realmente se dio en el área de abarrotes con los productos que son distribuidos desde la Sierra. Nuestros proveedores de frutas, legumbres y verduras nos dieron mucho respaldo para tener la menor cantidad de días con desabastecimiento”, indicó Íngrid Ordóñez, gerenta de retail de Corporación Fernández, quien -sin embargo- reconoció que están llegando al punto en el que ya se empieza a sentir los efectos del paro. (I)