En Ecuador, las pólizas bancarias y los fondos de inversión se mantienen entre las alternativas más usadas por quienes buscan que su dinero crezca sin asumir riesgos extremos.
Pero ¿cuál rinde más hoy y bajo qué condiciones?
Los instrumentos de ahorro tradicionales, como pólizas o depósitos a plazo fijo, ofrecen rendimientos moderados en un contexto de tasas de interés a la baja, mientras que los fondos de inversión colectiva muestran retornos variados según el tipo de estrategia y horizonte de inversión.
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Según cifras oficiales de la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria, la tasa pasiva efectiva promedio para los depósitos a plazo fijo se ubica en alrededor del 5,59 % anual a inicios de este 2026, muy por debajo de los niveles cercanos al 8 % que se observaban en 2024, reflejando un ajuste general de los rendimientos en Ecuador.
Para alguien que invierte $ 1.000 en un depósito a plazo fijo, esto se traduce en ganancias de aproximadamente $ 12,35 en tres meses, $ 26 en seis meses y cerca de $ 56,70 en doce meses si se mantiene el dinero todo el año a la tasa referencial vigente.
Esta póliza sigue siendo popular por su seguridad y simplicidad, pero ofrece rendimientos relativamente modestos en el escenario actual del mercado financiero ecuatoriano.
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En contraste, Fideval señala que los fondos de inversión colectiva (FIC) en Ecuador permiten a los inversionistas agrupar sus recursos para acceder a una cartera diversificada de activos, que puede incluir bonos, títulos de deuda o bienes raíces, gestionados profesionalmente por administradoras especializadas.
Un informe del mercado al cierre de septiembre de 2025 muestra que el rendimiento promedio del sistema de fondos de inversión en el país fue de alrededor del 5,33 %, ligeramente inferior a cifras de 2024.
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La principal diferencia entre las pólizas bancarias y los fondos de inversión es cómo se generan los rendimientos: las pólizas pagan una tasa de interés establecida de forma simple, mientras que los fondos pueden beneficiarse de interés compuesto y diversificación en distintos activos, lo que en algunos casos puede traducirse en mayores retornos a mediano o largo plazo. (I)





