Al mes de la eliminación del subsidio al diésel —que mantiene a zonas del país paralizadas por protestas en contra de la medida— no se puede evaluar su efecto en el mercado precisamente porque la situación no es normal: las diez gasolineras de Otavalo llevan más de 21 días sin vender un galón, lo que implica pérdidas de $ 200.000 diarios en ventas. En Ibarra, a las pocas que logran llevar un tanquero desde Esmeraldas se les acaba enseguida el combustible y se forman colas de diez cuadras.