La llegada de la tecnología 5G al Ecuador dependerá de cómo se realice la negociación del espectro electromagnético, que en estos días está en conversaciones entre las empresas telefónicas y el Estado. Aún no se conocen los términos de la negociación, pero según el ministro de Telecomunicaciones, César Martín Moreno, se ha establecido una fecha de septiembre del 2024 para poder terminar las negociaciones de renovación.

Además, dijo que se buscará hallar un modelo mixto en el cual se les cobre a las telefónicas el acceso al contrato parte en una recaudación efectiva y, la otra parte, con obligaciones de la empresa para mejorar la conectividad.

Sobre este punto, Hernán Ordóñez, vicepresidente de Asuntos Públicos de Movistar, aseguró que actualmente el mercado se inclina por no realizar un cobro por el espectro, pero sí imponer “obligaciones de hacer” a las empresas que tiene que ver obras de cobertura o infraestructura. Consideró que “si Ecuador va a encontrar un camino entre la una y la otra opción, es razonable”. En todo caso, con base en las negociaciones que se han hecho en la región, dijo que para Ecuador un valor del espectro un tanto menor al que se acaba de negociar con Uruguay por $ 28 millones sería el adecuado.

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En medio de esta negociación, los expertos coincidieron en que la entrega de un mayor espectro será la puerta para generar mayor competitividad y acceso a los ciudadanos y, por supuesto, a la implementación de la 5G. En este sentido, la negociación debería realizarse en términos de mercado.

Sobre estos temas giró este jueves, 8 de febrero, el conversatorio “5G, la nueva era de la conectividad”, organizado por Huawei y Asetel.

Patricia Falconí, presidenta ejecutiva de Asetel, aseguró que la continuidad del contrato de concesión con las telefónicas Claro y Movistar es fundamental para poder implementar la era 5G en el país. Ecuador debe ponerse al día en cantidad de espectro asignado para tener servicios actuales y nueva tecnología, agregó. Para la representante gremial, es importante tener una política pública no recaudatoria, sino anclada a la nueva realidad del país.

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Para Falconí, la tecnología 5G no es solo una mejora en la velocidad, sino que más bien es la piedra angular para un futuro sólido y prometedor, para el aumento de la competitividad y la mejora de la ciberseguridad. Las posibilidades de usos en la industria y los negocios de la tecnología 5G es amplia: en minería, educación, medicina y el internet de las cosas.

Aunque Ecuador se encuentra rezagado con respecto a otros países de la región, es imperativo desafiar los problemas técnicos y regulatorios. Falconí comentó que la GSMA había indicado que Ecuador podría tener una tecnología 5G alrededor del tercer trimestre del 2024. Lastimosamente, considera que, dadas las circunstancias actuales, aún falta mucho para ello y duda que se alcance a esta fecha.

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Por su parte, el vicepresidente de Asuntos Públicos de Movistar consideró que el éxito del sector de telecomunicaciones depende en gran medida del tema regulatorio. Además, explicó que existen varios mitos sobre la industria de telecomunicaciones y por ello, muchas veces, se toman decisiones con efectos adversos que terminan afectando a las empresas, pero a la sociedad en general también.

Uno de los mitos es que tener mayor precio del espectro y más impuestos es una adecuada política pública, sin embargo, esto es algo equivocado. La regulación debe traer inversión, competitividad, competencia. Si no es así, existe el riesgo de que el despliegue de la nueva tecnología 5G sea precario.

Ordóñez explicó el cambio de las condiciones del negocio en tres niveles. Hay un aumento del tráfico, pero hay menores ingresos y menos márgenes de rentabilidad.

El problema es que este tráfico mayor no se monetiza. El tráfico de datos que se ha ido para las OTT (over the top) como Meta, TikTok, Netflix, no se cobra.

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Erickson hizo un estudio a nivel latinoamericano en el que se establece que en otros países los ingresos para las empresas han bajado. En Ecuador entre el 2014 y 2022 los ingresos cayeron 40 %. Estos números son parecidos a los que se manejaban en 2009, solo que en ese año había 13 millones de usuarios, mientras que ahora son 18 millones de clientes.

Ordóñez también coincide en que la mayor entrega de espectro es necesaria para el funcionamiento del 5G. “Las próximas asignaciones de 5G y las renovaciones de los contratos van a determinar en una gran medida el éxito de las estrategias de transformación digital del Ecuador”, dijo.

Marco García, director de Cuentas Integradas de Huawei, explicó de manera sencilla la evolución de las tecnologías en telecomunicaciones y qué servicios priorizaban cada una:

  • 1G: voz
  • 2 G: texto
  • 3G: pequeñas navegaciones
  • 4G: sesiones de voz con capacidad mayor y videos.
  • 5G: cambia el concepto de telecomunicaciones. En esta nueva etapa se pueden conectar cosas, otros dispositivos. También explicó que para disponer de la tecnología se debe disponer del espectro radioeléctrico, el operador debe tener una infraestructura que cuenta con la tecnología necesaria y, en cambio, el usuario debe tener un dispositivo que funcione con 5G.

Además hizo un compendio de lo que significa la nueva tecnología 5G para los usuarios:

  • Tener diez veces de la velocidad de descarga actual.
  • Mejorar velocidad de tasa de transmisión.
  • Menor latencia, es decir, se reduce el tiempo de retorno a menos de un milisegundo.

Opinó que la negociación del espectro debe ser con base en el precio de mercado. De lo contrario, afectaría a la sociedad y a las necesidades de las personas. (I)