Su estado de ánimo influye -grandemente- sus juicios morales.

Su estado de ánimo puede cambiar su forma de pensar.

Y estar de buen ánimo no siempre es bueno.

Imagine que usted está parado en el andén de una estación ferroviaria. Imagine que el tren viene rápido y que no se va a detener en la estación dónde usted está junto a un desconocido. A lo lejos, usted ve a cinco personas caminar por la vía. Ellos no han visto el tren. Usted no tienen tiempo de avisarles. Es probable que esas cinco personas mueran arrolladas a menos que usted haga algo.

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Este es un clásico problema de filosofía moral.

Usted, debe decidir.

Si usted empuja al desconocido hacia las vías, el tren lo va a aplastar y se va a detener. Muere una persona pero salva cinco.

Si usted no hace nada, el tren va a aplastar a las cinco personas.

La decisión utilitaria -como proponía Bentham- sugiere que usted sacrifique una vida y salve cinco. Produciendo mayor felicidad y bienestar para el mayor número de personas involucradas.

La decisión deontológica -como proponía Kant- sugiere que ninguna vida es desechable.

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Usted, ¿qué haría?

¿Acción u omisión?

¿Qué escoge?

Tradicionalmente sólo una minoría de personas dicen estar dispuestas a empujar al desconocido a la muerte. Pero un estudio demostró que cuando las personas están en estado de ánimo positivo están tres veces más dispuestas a empujar a la persona.

Antes de plantearle el problema de filosofía moral a las personas, los investigadores los hicieron ver un vídeo de cinco minutos que los dejó en un estado anímico positivo.

Daniel Kahneman, Olivier Sibony y Cass R. Sunstein acaban de publicar un libro: “Noise: A Flaw in Human Judgment” (2021) que propone que las variaciones de su estado de ánimo afectan la calidad de sus decisiones.

Los autores llaman “ruido” (noise, en inglés) a esas variaciones de estado de ánimo.

Por ejemplo si usted está de buen ánimo durante una negociación, será más colaborativo y provocará la reciprocidad. Pero si está de buen ánimo, también estará dispuesta a aceptar las primeras impresiones como las verosímiles (sin cuestionarlas).

Los estudios sugieren que su estado de ánimo influye en sus juicios morales y su toma de decisiones.

Un buen estado de ánimo no siempre es positivo.

Un mal estado de ánimo es una oportunidad de esperanza.

Depende de la situación. (O)