El consumo de cerdo se ha consolidado como una de las principales fuentes de proteína animal en el país, haciendo ajustes para estabilizar el mercado local y para ampliar la exportación hacia destinos que ha estado probando e incluso llegar a países de Asia.
Su consumo per cápita alcanza aproximadamente 12 kilogramos por persona al año, superando incluso al consumo de carne de res, lo que refleja un cambio significativo en los hábitos alimenticios de la población, resalta Mirza González, gerenta de Topigs Norsvin Ecuador y vicepresidenta de la Asociación de Porcicultores del Ecuador (ASPE).
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La porcicultura genera alrededor de 80.000 empleos directos y más de 200.000 indirectos en el país. “Se trata de una actividad que fortalece las economías locales y crea oportunidades de trabajo en distintos eslabones de la cadena productiva”, destaca.
De acuerdo con cifras de ASPE, en el país existen aproximadamente 166.000 productores porcinos, entre pequeños, medianos y grandes que mantienen un inventario cercano a 3,2 millones de cerdos, generando una producción anual aproximada de 230.000 toneladas métricas de carne de cerdo. Además, la actividad porcina representa cerca del 8 % del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario, apuntalándose como un pilar del desarrollo rural, resalta González.
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Mercado local está en proceso de estabilización
Sin embargo, en 2025 el sector determinó que el crecimiento de la oferta había generado que los precios caigan en más del 20 % y por eso se debía controlar y reducir la producción para que algunos productores no cierren. Y les dio resultado.
Según la vicepresidenta de ASPE, hoy el mercado se encuentra en un proceso de estabilización, con precios más equilibrados y una mejor planificación productiva. “Se ajustaron volúmenes, se optimizaron costos y se fortaleció el diálogo entre productores. Esto ha permitido que la actividad siga siendo sostenible, sin afectar el abastecimiento ni la calidad del producto”.
Ajustar volúmenes no se trata de reducir la producción, sino una mejor planificación y colocación del producto en el mercado, para evitar sobreofertas puntuales y cuidar la rentabilidad; y asegura que la producción nacional de carne de cerdo se mantiene estable.
Con esta dinámica, estima que para el 2026 la producción podría situarse entre 235.000 y 245.000 toneladas.
La optimización de costos se basa en mejoras genéticas, que permiten mayor eficiencia reproductiva; en la automatización de algunas labores dentro de las granjas, lo que reduce tiempos y pérdidas; en una mejor nutrición animal, con alimentos más eficientes; y en la especialización de la mano de obra.
“Todo esto no implica producir menos, sino producir mejor, con mayor eficiencia por kilo de carne. Un ejemplo práctico de cómo se optimizan los costos sin sacrificar productividad es la inversión en líneas genéticas de alto rendimiento”, destaca González.
Un proyecto de ley en construcción
En esa línea, ASPE anunció en mayo el desarrollo de un proyecto de ley para incrementar el consumo de la carne de cerdo y no tener que reducir la oferta. Esto, a través de contribuciones obligatorias de toda la cadena y la constitución de un fideicomiso enfocado específicamente en el fomento del consumo de la proteína.
El proyecto sigue en construcción técnica y consenso con los actores de la cadena. “Desde la ASPE mantenemos firme la convicción de que la mejor forma de fortalecer al sector no es reducir producción, sino incrementar el consumo interno. Bajo esa visión nació la campaña ‘La carne de cerdo es para todos’, una iniciativa de educación y promoción en redes sociales”, destaca.
A través de esta comunidad digital brindan al consumidor información clara y práctica: formas de preparación y beneficios nutricionales.
El objetivo es fortalecer la demanda interna, dinamizar el mercado y proteger la sostenibilidad de miles de productores porcinos. “Este es un proyecto de largo aliento que busca cambiar percepciones, educar al consumidor y posicionar al cerdo como una proteína saludable, accesible y producida responsablemente en el país”, puntualiza.
A sector le interesa llegar a Asia
Por otro lado, están los mercados internacionales. Ecuador inició exportaciones “piloto” de carne de cerdo en 2024 a Costa de Marfil y Vietnam, que de acuerdo con González marcaron un hito para el sector.
Durante 2025 el trabajo se enfocó en fortalecer relaciones comerciales y avanzar en acuerdos internacionales, lo que permitió concretar exportaciones a Bahamas en volúmenes moderados.
Hoy se concentran en consolidar estos mercados y ampliar los volúmenes de exportación de manera progresiva, a la vez de mirar a otros posibles destinos. Actualmente el sector evalúa mercados de Asia Oriental como Hong Kong, Corea del Sur, Japón y China.
No obstante, González aclara que para abrir más mercados se necesita seguir avanzando en acuerdos sanitarios, homologación de certificaciones, fortalecimiento de la trazabilidad y acompañamiento del Estado en las negociaciones comerciales.
“El sector privado está haciendo su parte: invirtiendo en bioseguridad, bienestar animal y calidad. Cuando el país trabaja de manera articulada, el potencial exportador del cerdo ecuatoriano es enorme”, asegura.
Día Nacional del Consumo de Cerdo
El Día Nacional del Consumo de Cerdo se conmemora de manera oficial desde 2022, tras la emisión del Acuerdo Ministerial n.º 127 del Ministerio de Agricultura y Ganadería, publicado en el Registro Oficial. La normativa establece que se celebrará cada primer viernes de febrero, con el objetivo de reconocer su importancia productiva, económica y nutricional, así como de fomentar un consumo responsable y sostenible. (I)