El sector industrial de alimentos balanceados garantiza la absorción total de la producción nacional de maíz, pero alerta de que esa cantidad no es suficiente para cubrir la demanda anual que necesita la producción de proteína animal (pollo, huevo, cerdo y ganado), por lo que es indispensable importar ese faltante.
Así lo explicó la Asociación de Productores de Alimentos Balanceados (Aprobal) este viernes, 13 de marzo del 2026, en un comunicado. El gremio apuntó que la industria formal de alimentos balanceados absorbe aproximadamente 1 millón de toneladas de maíz provenientes de las cosechas nacionales, compras que están registradas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
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Por su parte, los productores informales de proteína absorben otras 350.000 toneladas, sumando un total de 1,35 millones de toneladas de maíz nacional destinadas a la producción de proteína animal, según el comunicado.
Adicionalmente, se destinan 150.000 toneladas para el consumo humano doméstico y la industria de subproductos.
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“Entre la industria formal, los productores informales y el consumo humano se completa una absorción anual de 1,5 millones de toneladas de maíz de producción nacional. Sin embargo, la demanda anual de maíz únicamente para la producción de proteína animal es de 1,85 millones de toneladas, por lo que existe un déficit de aproximadamente 500.000 toneladas en este sector. Este faltante debe ser cubierto con importaciones”, aseguró el gremio.
Inconvenientes en compra de remanentes
En noviembre del 2025, el gremio informó que hasta septiembre de ese año ya había absorbido la totalidad de la cosecha de verano, unas 770.000 toneladas; y que hasta enero del 2026 unas 230.000 toneladas de la cosecha de verano también serían compradas, de las que la industria formal tenía previsto tomar entre 190.000 y 200.000 toneladas, y el saldo se derivaría al sector informal.
No obstante, Aprobal advirtió que actualmente en la compra de remanentes de cosecha de maíz se han presentado algunos inconvenientes debido a la calidad deficiente de ciertos lotes, afectados por gorgojos y aflatoxinas (hongos).
“Es normal que, al final del año maicero, queden estos pequeños saldos en manos de intermediarios —no de productores—, los cuales siempre acaban siendo comprados por la industria ya que en los centros de acopio son mezclados con el grano de la nueva cosecha", indicó el gremio. (I)