Tras el archivo de la ley de inversiones ocurrido el jueves pasado, el presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), Miguel Ángel González, expresa la preocupación del sector productivo frente a una Asamblea que -según sus palabras- “no está haciendo ni dejando hacer” lo que la ciudadanía necesita. En todo caso, ve como una posible salida a la situación actual la reforma de reglamentos y otro tipo de recursos legales para generar un marco normativo más atractivo para los inversionistas y así impulsar el empleo en el país. El representante empresarial considera que una muerte cruzada generaría más incertidumbre en su sector y, por tanto, sería perjudicial para la inversión.

Ustedes exhortaron a los asambleístas a que procedan a mejorar la ley y les dijeron que el archivo no sería una solución. ¿Tras el archivo, qué les dicen?

Nosotros estamos muy preocupados por lo sucedido el jueves en la Asamblea, que vemos está desconectada de las necesidades de la gente, no está representando el interés de la gente. Por ejemplo, no aprobó la ley del uso progresivo de la fuerza, generan impunidad a través de amnistías y ahora rechazan un proyecto de ley para atraer inversiones, mermando la oportunidad de generar mayor empleo. Es decir, no están haciendo ni dejando hacer. Es un desaire para todos aquellos que quieren un empleo.

¿Para el sector productivo, qué significa el archivo de la ley?

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El país necesita un tsunami de inversión para terminar con el desempleo y subempleo. La ley de inversiones era un paso importante para ello. No era lo único, pero sí muy necesario. Tenía aspectos que mejorar y por ello se hicieron varias observaciones desde el sector empresarial y se esperaba que la Asamblea la ajuste, pues es la instancia a la cual le corresponde esto. La clase política debe entender que la política puede esperar, pero la generación de empleo no puede esperar. Se debe entender que si se quiere que una persona tenga empleo, alguien debe contratarla y pagarle, sin nuevas inversiones para que las empresas actuales crezcan o para crear nuevas empresas, entonces no hay empleo. Si algún político dice que va a crear empleo y no dice cuánta inversión va a atraer, le está mintiendo al país. Un proyecto de ley como el que acaban de archivar era para generar grandes inversiones, medianas inversiones. La ley ayudaba a modernizar el marco jurídico.

Uno de los temas de la ley era buscar unos $ 30.000 millones de inversiones. ¿Cree que este proyecto y otros como de acuerdos comerciales que requieren un marco jurídico más moderno se pueden afectar?

Las inversiones entran en un entorno que es atractivo: donde hay seguridad jurídica, institucionalidad y confianza, en donde hay marco jurídico coherente con lo internacional. Ahora estamos mandando, como país, un mensaje negativo. No es posible no poder ponerse de acuerdo en un tema tan básico.

¿Pero ahora que ya no se aprobó qué proponen ustedes?

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El proyecto de ley hubiera sido ideal, pero aún hay posibilidad de corregir reglamentos, que se dé mayor seguridad a inversiones extranjeras. Vamos a seguir trabajando y proponiendo mejoras al entorno de negocios a través de reglamentos y empujando y apoyando otras medidas como las firmas de acuerdos comerciales, simplificación de trámites, vamos a ver qué pasa con la reforma laboral. Es positivo que haya un gobierno que busque generar medidas proempresa, proinversión, proempleo. Lo interesante sería que la clase política vaya en esa dirección y lo importante es que la ciudadanía tome conciencia de que el país necesita grandes inversiones. Todos los países que han pasado del tercer mundo al primer mundo han tenido un gran periodo de inversiones.

Sin embargo, en la Asamblea más bien se veía como una privatización. Ciertos asambleístas tenían carteles que decían “la patria no se vende, la patria se defiende”. ¿Qué explicación puede dar a esta actitud?

Yo creería que quienes deben explicar en qué se basan para decir que una asociación o una delegación equivale a privatización son los mismos que han esbozado esa teoría. Las concesiones están permitidas por la Constitución. Por sentido común, no es posible oponerse a que un país con escasos recursos, que está en una situación fiscal complicada, que está endeudado, pueda utilizar capitales de otras partes del mundo a fin de proveer servicios para la ciudadanía, infraestructura. Siempre estableciendo mecanismos de control necesarios para evitar cualquier tipo de abusos, que pueden suceder tanto en el sector público como en el privado.

¿Cree que el sector productivo ha apoyado suficientemente las propuestas gubernamentales? ¿Puede haber un mea culpa también desde su sector?

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El sector empresarial privado es apolítico. No defendemos a un partido o a un gobierno particular, sino principios y promovemos medidas que sean buenas para la economía y para el desarrollo del país. Lo que sí tenemos que decir es que este Gobierno ha mostrado una política clara de atracción de inversiones, mejorar el entorno de negocios, del empleo y creación de oportunidades tanto para la inversión como para la gente. Siempre vamos a apoyar toda medida que vaya en esa dirección. Sin embargo, la Asamblea se limitó a negarla, está obstaculizando en vez de estar proponiendo mejoras.

¿Hay división entre los empresarios tal vez por intereses particulares de cada sector? El presidente Lasso ha hablado de evasores de impuestos, ¿ustedes cómo ven estas declaraciones? Incluso hizo un señalamiento particular en el caso del excandidato Xavier Hervas. ¿Qué opinión le merece?

El sector empresarial está muy unido, cohesionado y con los principios claros. Que por ahí haya alguna persona particular que se declara empresario y haga las cosas incorrectas es algo que puede pasar en cualquier profesión. Nosotros no pedimos privilegios, ni dádivas, ni subsidios, ni regalos, ni nada. Lo único que pedimos es que no se obstaculice la natural dinámica del emprendimiento, que se eliminen los desincentivos para el sector productivo en nuestro país.

¿Cuál a su parecer debería ser una salida política con respecto a la Asamblea?

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No puedo hablar como político, pero sí le puedo decir que desde la ciudadanía tenemos todos que presionar a la clase política, la cual basa su actuar en lo que exige la ciudadanía, pues sabe que esto le puede generar réditos políticos. Debemos pedir inversión y empleo y rechazar toda actitud o acción por parte de la clase política de bloquear iniciativas y que dejen de pensar en sus intereses personales o partidistas. Ecuador tiene todo para ser un país del primer mundo, pero nos falta ponernos de acuerdo, que vean en una sola dirección: hacia el crecimiento económico y hacia el bienestar de los ciudadanos, hacia políticas que fortalezcan la economía para que pueda crecer la recaudación de impuestos.

¿Y cómo ven la posibilidad de una muerte cruzada en el país?

La idea de la muerte cruzada es preocupante también, porque las inversiones llegan en un ambiente de certidumbre, de confianza. La muerte cruzada generaría incertidumbre, temor sobre qué va a pasar después. La inestabilidad política es enemiga de la prosperidad económica. (I)