Guillermo Avellán, flamante gerente del Banco Central, habla de las estrategias que llevará adelante el Banco Central para garantizar liquidez de las Reservas frente al descalce que existe en el balance, así como de su trabajo para fortalecer los medios de pago electrónicos. Con apenas 35 años, Avellán es el gerente del BCE, entidad que no le es extraña pues fue parte de la Dirección de Inversiones entre 2010 y 2013. Formó parte de la Fundación Ecuador Libre.

¿Cuáles son los principales objetivos de su administración al frente del BCE?

La misión del BCE es fortalecer la dolarización como custodio de la misma, garantizar la autonomía técnica en coordinación con las entidades del Ejecutivo y promover medios de pago modernos y eficientes que permitan la inclusión financiera. Entre otras medidas y programas, vamos a ampliar las líneas de liquidez que tiene el banco con organismos internacionales, ampliar el monto de cartas de crédito que son necesarias para importación de combustible, por ejemplo. Todo como una muestra de la confianza que tienen los organismos internacionales en el país.

¿Cómo piensa fortalecer el tema de pagos electrónicos?

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El BCE hará un trabajo coordinado entre los organismos de control que son las Superintendencias, las dos Juntas y el sistema financiero. La mayoría de transferencias interbancarias suceden a través del sistema de pagos interbancario que maneja el BCE. A través de educación financiera vamos a promover las transferencias electrónicas.

¿Hay alguna iniciativa para multiplicar el sistema digital?

Hay un proyecto importante que maneja el Ministerio de Inclusión para acreditar el bono de desarrollo humano de manera electrónica. Imagínese el ahorro en tiempo de las personas, a más que baja el riesgo que implica manejar dinero en efectivo. Para el BCE también es beneficioso, pues bajarían los costos de reponer los billetes y monedas en mal estado. Sobre este tema, esperamos tener buenas noticias en corto tiempo. Vamos a tomar decisiones importantes que van a apalancar este proceso.

Entre tanto, la billetera móvil no despega, ¿cómo actuará el BCE al respecto?

Ahí falta coordinación público-privada. Para que un sistema financiero funcione y pueda atender a personas excluidas del sistema financiero y que son víctimas del chulco debe haber tres componentes: confianza, competencia y un trabajo coordinado. Anteriormente no había el trabajo coordinad púbico-privado que es esencial para que esto puedo funcionar. Cada uno va por su lado y esa no es la idea. Esta administración tiene como compromiso dicha coordinación.

¿Para qué requiere el BCE liquidez de organismos internacionales?

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Hay dos componentes que son esenciales en esta administración: prevención y proactividad. No hay que esperar que venga una próxima pandemia o una nueva crisis. Ahora el BCE tiene un descalce entre activos líquidos frente a sus obligaciones que es de más de $ 6.000 millones. Los depositantes del BCE pueden exigir esos recursos por actividad operativa en el exterior. Pero cuando hay una crisis empiezan a bajar las reservas internacionales, y es entonces cuando el BCE podrá acudir a estas líneas de crédito y permitir que la dolarización se mantenga. Es un convenio de liquidez con organismos internacionales, para estar preparados para una eventual crisis. Los montos y entidades aún me reservo, pero se informará apenas se lo firme.

¿Cómo ayuda a recomponer el balance del BCE la recompra de acciones que hizo el Ministerio al BCE?

El Ministerio había cubierto una deuda anterior que tenía con el BCE con esas acciones. Este es un activo productivo que genera utilidad al final del año, pero que no es líquido. La ley establece que estas acciones pasan del Banco Central al Ministerio a través de un acuerdo de compraventa. El monto total de esas acciones es de $ 2.377,6 millones, pero no pueden pagar de la noche a la mañana. Se establece un cronograma con cinco años de gracia y se lo termina de pagar hasta el 2035. Ese es el año máximo en que el BCE debe cubrir los cuatro sistemas de balance.

¿Pero por qué se dan los cinco años de gracia?

El periodo de gracia se da porque desde 2021 y 2022, la banca pública y el Ministerio empezarán a hacer pagos sobre inversiones del BCE cuyos plazos finalizan y que no se volverán a renovar. Son $ 6.181 millones hasta el 2035. De esta manera, el BCE va a recibir en 14 años tanto por acciones como por pago de inversiones $ 8.958 millones, incluido capital e interés. En 2021 van a pagarnos $ 450 millones, en 2022 $ 480 millones.

¿Cuándo se empezará a ver la reducción del descalce?

En la Ley de Defensa de la Dolarización se establece que el primer sistema debe estar cubierto hasta el 2026. Justamente el cronograma de pagos que se ha establecido será clave para que se vaya reduciendo el descalce.

Para el 1 de agosto deben estar ya conformadas las dos Juntas: Monetaria y Financiera. ¿Cómo marcha el proceso? Están tarde, parece.

El presidente debe enviar pronto las dos ternas. Una para la Junta de Política Monetaria y otra para la de Política Financiera. La Asamblea tendrá quince días para pronunciarse, pero si no lo hiciera quedan aprobadas por default. Cada una con tres miembros. (I)