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Luego de perder a tres familiares por el virus, Daniel ayuda a quienes padecen del COVID-19

En Montecristi, hombre colaboró como voluntario de la Cruz Roja, ahora sigue labor desde afuera.

Daniel Pesantez se desempeñó como voluntario de la Cruz Roja. Foto: redaccion

La mejor terapia para dejar de lado la tristeza de haber perdido a sus familiares por el COVID-19 y otras situaciones es llorar hasta más no poder y recibir un abrazo amigo.

Así lo cree el montecristense Daniel Pesantez, quien durante la pandemia perdió a tres familiares afectados por el virus y tuvo que soportar también la muerte de otros cuatro parientes por causa de otras incidencias, todo en menos de un año.

En abril, cuando la pandemia golpeaba duro a los ecuatorianos, él tuvo que sufrir en dos días la pérdida de su padre y de un tío quienes se contagiaron con el virus.

El 20 de abril, tras trece días de estar internado en el hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), de Manta, su padre Renán falleció a causa del COVID-19.

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Pesantez llevó a su padre de 77 años hasta dicha casa de salud y antes de ingresar a hospitalización le dijo, “bueno, hasta luego, yo voy a estar bien”, recordó el hombre.

Un día después de ese anuncio, cuando Pesantez se aprestaba a sepultar los restos de su padre, le comunicaron vía telefónica que su tío Carlos Delgado San Andrés, murió por la misma causa que su progenitor. En diciembre nuevamente el virus lo golpeó: le arrebató la vida a su tía Teresa Delgado San Andrés.

Por si fuera poco, Kléber, hermano de Pesantez , murió tras sufrir un accidente laboral en septiembre del año pasado; su primo Nicolás pereció por un infarto fulminante, y otros dos tíos Wilmington y Enma Delgado, fallecieron a causa del cáncer.

Pese a aquello, aún en esos duros momentos Pesantez continuó con su espíritu de ayudar al prójimo.

Fue rescatista voluntario de la Cruz Roja en Montecristi, organismo en donde su madre, Mariana Delgado, ha sido jefa por casi 40 años. Desde esa instancia ayudó en muchos casos a salvar vidas de personas que ni conocía.

Ahora, ya afuera de la institución, él junto con sus hermanos colabora con otras personas de escasos recursos, quienes luchan porque se salve la vida de sus familiares ante el COVID-19. Pesantez considera que eso lo reconforta en medio del dolor. (I)

Redacción
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