No le tiene miedo a los barcos o a los humanos. Se acerca a las embarcaciones que llegan al islote El Pelado, en Santa Elena, y picotea las algas que se forman en los cascos o en las escaleras para alimentarse.
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Durante varios meses buzos y pescadores lo han visto y fotografiado, ya que es poco común ver este tipo de aves en las costas de Ecuador.


No le tiene miedo a los barcos o a los humanos. Se acerca a las embarcaciones que llegan al islote El Pelado, en Santa Elena, y picotea las algas que se forman en los cascos o en las escaleras para alimentarse.
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