A poco más de dos meses de que culmine su mandato como presidente de Estados Unidos, Donald Trump autorizó una licitación para dar concesiones petroleras en una reserva nacional de fauna en el estado ártico de Alaska.

Lo hace antes de que Joe Biden, quien tiene una agenda más dirigida hacia la energía renovable, asuma las riendas del país el 20 de enero.

En un documento que se publicará el martes en el Diario Oficial y al que AFP tuvo acceso este lunes, la Oficina de Ordenamiento Territorial pide a las empresas interesadas que indiquen, en un plazo de 30 días, qué parcelas del área natural protegida más grande del país tienen interés en explorar.

En 2017, el Congreso había dado de plazo a la administración Trump hasta diciembre de 2021 para otorgar concesiones petroleras en esta región, hogar de osos polares, caribúes y zorros.

Publicidad

La ley aprobada en 2017 "instruyó al Departamento del Interior a implementar un programa de desarrollo energético agresivo y competitivo que permita que el petróleo circule en una de las arterias energéticas del país, el oleoducto Trans-Alaska, que tiene 1.300 km de largo, en las próximas décadas", recordó la cartera.

El gobierno del magnate republicano aprobó en agosto un programa que allana el camino para la perforación en una zona costera a lo largo del océano Ártico que cubre un total de 6.500 kilómetros cuadrados.

"Recibir comentarios de la industria sobre las parcelas que estarán disponibles es esencial para completar con éxito" la adjudicación de los lotes, señaló el responsable del Departamento del Interior de Alaska, Chad Padgett, en un comunicado.

La primera zona de concesión podría abarcar hasta 1.600 kilómetros cuadrados.

De acuerdo con la convocatoria, las empresas deben expresar su interés y comentarios antes del 17 de diciembre. Luego, se llamará a licitación "al menos 30 días antes" de la adjudicación.

Una dura realidad

Biden aseguró que tomará las medidas necesarias para garantizar la protección de la zona desde su primer día en la Casa Blanca y que prohibirá nuevos permisos para la perforación de petróleo y gas en terrenos estatales, así como en mar abierto.

Publicidad

Cualquier transacción debe ser revisada por agencias federales, incluido el Departamento de Justicia, cuyas autoridades deben ser designadas por el nuevo gobierno, lo que demorará entre uno y dos meses, según la prensa estadounidense.

Para Niel Lawrence, responsable de la zona de Alaska de la Asociación estadounidense para la protección del medio ambiente NRDC, la decisión de licitar el área protegida "ilustra una vez más la negativa de la administración Trump a aceptar la realidad".

"Nadie debe subestimar la voluntad (del actual gobierno) de ignorar la ley para avanzar en su agenda, pero no veo cómo podrían firmar concesiones antes de dejar el poder", añadió.

El proceso generalmente toma entre tres y cuatro meses, dijo Lawrence. Además, las organizaciones ambientales están listas para librar una batalla legal.

Algo que era esperado

Las compañías petroleras y las autoridades de Alaska presionan desde hace 30 años para explotar los recursos de esta área protegida, generando denuncias por parte de organizaciones defensoras del medio ambiente.

La federación que agrupa a las principales empresas del sector, el American Petroleum Institute, acogió este lunes el avance del proceso, "largamente esperado".

El desarrollo de los hidrocarburos "creará empleos bien remunerados y traerá una nueva fuente de ingresos para el estado, razón por la cual la mayoría de los habitantes de Alaska apoyan" el proyecto, dijo a AFP el jefe de asuntos regulatorios de la federación, Frank Macchiarola.

Pero no es seguro que la licitación atraiga a las compañías petroleras, teniendo en cuenta que los precios del crudo están en bajos niveles -en torno a los 40 dólares el barril-, las controversias ambientales, y que los lotes están en zonas alejadas de cualquier infraestructura importante donde la explotación de petróleo y gas sería costosa.

Asimismo, varios bancos estadounidenses, como Goldman Sachs o Wells Fargo, se han negado a financiar la extracción de petróleo en esta zona sensible de Alaska. (I)