Cuando los peruanos votaron en las elecciones generales de 2016 no esperaban que un solo periodo iba a haber tres presidentes.

Este martes el Congreso de Perú ratificó en el cargo de primer mandatario a Manuel Merino, el jefe parlamentario de centroderecha que ha hecho una silenciosa carrera política antes de alcanzar la casa de gobierno.

Tras dos décadas en segundo plano como representante ante el Congreso de la región norteña de Tumbes, la más pequeña de Perú y fronteriza con Ecuador, Merino salió del anonimato en septiembre al echar a andar un primer proceso de destitución contra el presidente Martín Vizcarra, que no prosperó.

"Es un momento muy difícil para el país, aquí no hay nada que celebrar", afirmó este martes en su primer discurso como presidente, al día siguiente de la destitución efectiva de Vizcarra, en el que hizo un llamativo exhorto a los militares a respetar el orden constitucional.

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Merino era primero en la línea de sucesión en Perú desde que el parlamento aceptó el 7 de mayo la renuncia de la vicepresidenta peruana Mercedes Aráoz, presentada el 1 de octubre de 2019 en medio de otra crisis política.

Ahora debe completar el mandato de Vizcarra, que concluye el 28 de julio de 2021.

Su tarea se asoma gigantesca: administrar la gestión de la pandemia del coronavirus, que ha devastado la salud y la economía de Perú, y llevar adelante las elecciones presidenciales y legislativas de abril de 2021.

El sesgo populista de las leyes económicas que el Congreso aprobó bajo su dirección en los últimos meses durante la pandemia, como autorizar el retiro de los fondos de pensiones y congelar deudas con la banca privada, despiertan temores en círculos financieros.

Además el costo del juicio político a Vizcarra, que ostenta una alta popularidad pese a las acusaciones en su contra, con protestas en las calles y alegaciones de ilegalidad, se presenta como un desafío a la gestión de Merino.

Protestas contra la destitución de Vizcarra en el centro de Lima.

Y la cartografía del Congreso desata dudas sobre la solidez del nuevo gobierno: cuatro partidos populistas rivales comparten el control en una compleja alianza.

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Como Vizcarra, que asumió la presidencia el 23 de marzo de 2018, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero acorralado por el Congreso ante denuncias de corrupción, Merino llega al poder siendo casi un desconocido.

Incluso más pues en ese momento Vizcarra era vicepresidente de Perú y ejercía como embajador en Canadá.

Carrera en el partido Acción Popular

Ingeniero agrónomo y ganadero de 59 años, Merino había sido un político de segunda línea hasta marzo, cuando fue elegido presidente del Congreso.

Había vuelto al parlamento al ganar un escaño -con solo 5.271 votos- en los comicios legislativos extraordinarios de enero convocados por Vizcarra tras disolver constitucionalmente el Congreso el 30 de septiembre de 2019.

Su elección como jefe del Congreso fue impulsada por la bancada de Acción Popular, formación a la que pertenece desde hace 41 años y primera minoría en el Cámara.

Fue escogido porque se trataba de uno de los más experimentados entre los nuevos legisladores, la mayoría debutantes en las grandes ligas de la política peruana.

No menos importante resultó el apoyo que obtuvo de legisladores de provincia, un factor clave entre quienes critican el centralismo de la política nacional.

Pero la oportunidad de hacer historia se le presentó finalmente a Merino, casado desde hace 35 años con la maestra de escuela Jacqueline Peña, con quien tiene tres hijas.

"De vieja escuela"

Nacido el 20 de agosto de 1961 en la región norteña de Tumbes, fronteriza con Ecuador, Merino fue legislador entre 2001 y 2006, y luego de 2011 a 2016, antes volver al Congreso en marzo.

"Es un típico cacique provinciano, un político discreto que ha sido elegido tres veces representante de Tumbes", dice el analista José Carlos Requena.

"No es un tipo que descolle, afiliado a un solo partido toda su vida, es percibido como un político tradicional, de vieja escuela", agrega.

Acción Popular es el partido que fundó el dos veces presidente peruano Fernando Belaúnde (1963-1968 y 1980-1985).

También perteneció a esta formación Valentín Paniagua, quien gobernó como presidente interino durante ocho meses entre noviembre de 2000 y julio de 2001, tras fungir como jefe del Congreso a la caída de Alberto Fujimori.

Fujimori había sido destituido por "incapacidad moral" tras renunciar por fax desde Japón.

Un manejo del parlamento criticado

Merino, según medios peruanos, ha sido criticado por la aprobación en Congreso de leyes que expertos acusan de populistas.

Medios de prensa locales han sido muy críticos con la decisión de llevar el proceso de vacancia contra Vizcarra dos veces por casos en los que las investigaciones formales recién empiezan, mostrando intereses particulares y dejando en un problema de gobernabilidad a Perú en medio de una crisis económica provocada por la pandemia.

Además Perú es uno de los países más afectados de la región, con casi un millón de casos y más de 35.000 muertos, y la destitución del presidente -a cinco meses de las elecciones generales- deja en la incertidumbre las tareas que hacen los diferentes ministerios hasta que Merino forme un nuevo gabinete.

También se le critica que haya apoyado la vacancia sabiendo que no había ningún vicepresidente desde la renuncia de Mercedes Aráoz, aceptada en mayo pasado, y que él sería quien asumiría la presidencia.

Un dato curioso es que este parlamento fue elegido tras el cierre que hizo Vizcarra del anterior -que aunque fue algo constitucional también fue muy criticado-, por lo que algunas personas califican la acción del lunes como una especie de 'parricidio'.

En fin, Perú se adentra cada vez más en una inestabilidad política que suma más polémica e incertidumbre en medio de una mortal pandemia y de cara a unos comicios inciertos. (I)