Los países mejor conectados con el resto del mundo son los que logran convertirse en potencias turísticas ya que así se facilita el acceso a los visitantes. Aquella ha sido la hoja de ruta de naciones del Caribe como Cuba, al igual que Costa Rica y México, según el ministro de Turismo subrogante, Ricardo Zambrano.

La meta era que el 2020 sea un año récord de llegadas al país por las frecuencias directas establecidas a Canadá y París, en Francia, con rutas desde Quito. “Esto estaba generando el incremento de flujos con vuelos en los que casi todos eran turistas”.

Antes de la pandemia había conectividad directa a Miami, Los Ángeles, Nueva York, México, Bogotá, Lima, Madrid y Ámsterdam. En los planes estaba tener conexión sin escalas también con Alemania y Reino Unido.

“El viaje de toda la vida de un británico es conocer las islas Galápagos, entonces hay un mercado que para venir a Ecuador hace paradas en Madrid o Ámsterdam. Parte de la expectativa era abrir esas frecuencias directas durante este año, pero hoy con la pandemia eso es más complicado”, dice Zambrano.

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Desde el 1 de julio hasta el 27 de octubre de este año se han retomado el 55 % de las rutas y frecuencias aéreas que se tenían antes de la emergencia sanitaria mundial por el COVID-19.

“Solamente con la eliminación del requisito de la prueba PCR en vuelos entre Quito y Guayaquil se incrementó la ocupación de las aerolíneas en un 20 %”, dice Zambrano. La medida de no hacer cuarentena si el que llega del exterior presenta una prueba PCR negativa también es un incentivo para la reactivación, agrega el funcionario.

Sin embargo, no se cumplirá este año la meta de que lleguen 1’650.000 turistas extranjeros al país, un 10 % más del millón y medio que arribó el año pasado. Las pérdidas del sector turismo ya bordean los $ 1.200 millones por la contracción de la demanda y el consumo.

El programa Pueblos Mágicos ayuda a mantener el inventario turístico del Ecuador que incluye a cerca de cuatro mil atractivos, de los que solo es aprovechado el 30 %, según Zambrano: “El 70 % del total de estos atractivos está en las zonas más pobres del país, entonces diversificando la oferta de servicios se puede generar desarrollo. Estas comunidades pueden ser anfitrionas con servicios de alojamiento y alimentación”.

La designación de Pueblo Mágico implica que ese destino cuenta con un catastro turístico que no tiene que ser necesariamente grande. Además de la zonificación con el ordenamiento territorial y el uso del suelo para identificar y delimitar cuáles son las áreas destinadas para el desarrollo turístico.

Entre los requisitos está la aprobación del Concejo Municipal y el apoyo de las prefecturas respectivas sobre todo en temas de conectividad, ya que hay atractivos cuyas rutas de acceso abarcan varios cantones.

A ello se suma la emisión de ordenanzas como la de estandarizar la señalética del polígono reconocido en Patate, el primer Pueblo Mágico designado en Ecuador en el 2019. San Gabriel, en cambio, emitió una al igual que Alausí para imponer una cromática en las casas con el fin de generar una armonía acorde con la identidad cultural y la ubicación del destino.

A Patate, por ejemplo, se asignó una paleta de colores basada en su vocación de producir cítricos. Con apoyo privado se consiguió el financiamiento de la pintura. (I)