Desde el 28 de septiembre pasado, todos los días, a las 07:30, se forman dos filas en la entrada del colegio Pachamama, ubicado en Tumbaco, valles al oriente de Quito. Una es para los estudiantes de colegio y otra, desde este 5 de octubre, para los niños de la escuela. Este es el primer paso de los protocolos de bioseguridad adoptados por este establecimiento en su plan piloto para el retorno parcial de alumnos a clases presenciales.