Con una economía golpeada por la paralización de las actividades a causa de la pandemia de coronavirus, Bolivia intenta recuperarse tras más de cinco meses de cuarentena y el paso a una nueva fase con menos restricciones, que denomina 'posconfinamiento'.

El país reporta 4966 fallecidos y 115 968 casos confirmados de la enfermedad desde que aparecieron los primeros a principios de marzo, según datos del Ministerio de Salud.

El último reporte, correspondiente a este pasado domingo, muestra 28 fallecidos y 614 casos positivos en esa jornada, unas cifras propias de niveles de junio en el país, lejos de los 2036 confirmados y 96 fallecidos alcanzados algunos días de agosto.

Los casos sospechosos experimentaron un notable descenso en los últimos días, desde los 13 599 del pasado miércoles a los 2529 del domingo, de acuerdo con esos datos.

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Los enfermos del nuevo coronavirus recuperados son 58 497, cerca de la mitad de los positivos confirmados.

No obstante, distintos estudios sitúan a Bolivia entre los países más afectados por la pandemia, con cerca del 1% de tasa de infección entre su población, de unos once millones y medio de habitantes, pese a la bajada de los casos activos y el incremento enfermos recuperados en los últimos días.

Los fallecidos comparado con los casos confirmados son el 4,3% y por cada 100 000 habitantes son 43,7 decesos por la enfermedad, de acuerdo con informes de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, lo que coloca al país entre los 10 con mayor incidencia en el mundo.

Atención en la economía

La presidenta interina del país, Jeanine Áñez, aprobó un decreto que amplía a partir del martes 1 de septiembre las horas que se puede salir de casa y circular con vehículos, reabre el espacio aéreo a vuelos internacionales y flexibiliza las restricciones en fronteras terrestres, entre otras medidas.

A partir del martes se podrá salir hasta las 20:00 de lunes a viernes, no solo hasta las cinco de la tarde como hasta ahora, y los fines de semana hasta las 16:00, mientras que estaba prohibido durante la cuarentena, que comenzó el pasado 22 de marzo en su fase rígida aunque desde junio incluyó alguna flexibilización.

Los vuelos internacionales, que se limitaban a unos pocos para repatriación de nacionales y residentes, pueden retomar sus operaciones regulares, para cualquier viajero, exigiendo una prueba negativa de la enfermedad, pero ya no una cuarentena al entrar en el país.

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En municipios fronterizos se permite el tránsito y el comercio, pero en coordinación con países vecinos y con medidas de bioseguridad.

El paso de la cuarentena al "posconfinamiento" mantiene no obstante prohibiciones de actos sociales y la suspensión de clases escolares, entre otras.

El objetivo de esta nueva etapa es mantener la lucha contra el COVID-19 a la vez que recuperar la economía, según la presidenta transitoria.

La economía boliviana experimentó una caída de casi el 8% de enero a junio de este año, respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, según un indicador del Instituto Nacional de Estadística de Bolivia.

El desempleo alcanzó en julio el 11,8%, cuando al término de 2019 fue del 4,8%, con un aumento que el instituto estadístico atribuye a la cuarentena. (I)