Autoridades de Aduanas de Estados Unidos decomisaron más de 1 400 piezas de carapachos de tortugas carey y verde, la mayoría del tamaño de un plato, que se encontraron en un almacén cerca del Aeropuerto Internacional de Miami.

Estas dos especies están protegidas por la Convención Internacional de Comercio de Especies en Peligro de Extinción (CITES).

Este hecho, según las autoridades, no hace sino "recordar que el sur de la Florida se ha convertido en un importante lugar para el comercio ilegal de la fauna y flora silvestre".

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Los carapachos de unas 100 tortugas se cubrieron con una especie de pintura azul, y aparecían registrados en un manifiesto de aduana como “reciclaje plástico” con el objetivo de disfrazarlos.

Los carapachos no se pueden vender ni exportar en Estados Unidos y en muchos otros países. Sin embargo, cuando los inspectores observaron de cerca la carga, se percataron de que se trataba de carapachos de tortuga, no de plástico.

Se presume que serían utilizados para la confección de instrumentos musicales, artesanías, botas, armaduras de gafas, peines, joyas, arcos, muebles y medicina tradicional. China y otros países asiáticos serían los mayores compradores de los caparazones.

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El tráfico de animales silvestres es un delito grave que impacta a las especies en nuestro país y en el extranjero”, dijo Aurelia Skipwith, directora del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (FWS).

Además, afirmó que “las tortugas son importantes miembros de los ecosistemas marinos. Desafortunadamente están siendo muy afectadas por el contrabando”.

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Especialistas del Equipo Anticontrabando y Agricultura estiman que cerca del 65 % de las 290 libras de carapachos era de tortugas carey, mientras el otro 35 % era de tortugas verdes, ambas especies posiblemente capturadas en el Caribe o en Centroamérica, indica el medio El Nuevo Herald. (I)