El Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó ayer las previsiones de crecimiento de América Latina y el Caribe. De manera general en todos los países hubo revisiones a la baja, en comparación al cálculo que se había dado en abril del 2020.

Argentina pasa de -5,7% a -9,9%; mientras Brasil también registrará una caída de la economía que va del -5,3% a -9,1% y Perú, con uno de los peores resultados, pasa de -4,5% a -13,9%. Mientras que Colombia, tendrá la primera contracción económica en dos décadas. Las cifras fueron presentadas por Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

El funcionario dijo que el organismo multilateral considera que, en general, la región se contraerá en 9,4%, cuatro puntos por debajo de lo previsto en abril pasado. La cifra representa la peor recesión regional desde que se tienen datos. Para 2021, se daría una leve recuperación a 3,7%.

Sobre Ecuador, Werner dijo que no existe una publicación explícita sobre el país, pero que se ve una economía a la baja, mucho más golpeada de lo que se estimaba en abril de este año. En ese mes se había establecido que caería en 6,3% la economía ecuatoriana. Los problemas que ha enfrentado tienen que ver con un fuerte brote de la pandemia a inicios de la emergencia, así como la caída del precio del crudo y el confinamiento.

Las cifras son preocupantes, y atestiguan que la región es “el nuevo epicentro internacional de la pandemia del COVID-19. Esta pandemia ha tenido un costo trágico de pérdidas de 100 000 vidas humanas", dijo.

Werner comentó que las significativas revisiones a la baja se deben a varios factores. Uno de ellos es que el crecimiento del primer trimestre fue peor de lo esperado en la mayoría de los países y que los datos sobre producción industrial, consumo eléctrico, ventas minoristas y empleo indican que la caída de la actividad en el segundo trimestre será más pronunciada.

Otro factor es la rapidez con la que continúa propagándose la pandemia, lo cual sugiere que las medidas de distanciamiento social tendrán que prolongarse, deprimiendo la actividad económica en el segundo semestre del año y generando secuelas importantes de cara al futuro.

Una de las recomendaciones del FMI frente a este panorama es que los países sean cautelosos a la hora de plantearse la reapertura de sus economías, y que permitan que los datos y los conocimientos científicos guíen el proceso. (I)