Una reciente investigación publicada en la revista académica Diversity revela datos inéditos sobre la evolución, historia natural, distribución y conservación de las 60 especies de ranas de cristal que habitan en Ecuador.

En el estudio se presentan tres nuevas especies para la ciencia: la rana de cristal de Coloma, nombrada en honor a Luis Coloma, especialista ecuatoriano en anfibios; la rana de cristal de Linda, dedicada a Linda Trueb, profesora de la Universidad de Kansas; y la rana de cristal de Humboldt, en celebración de los 250 años del natalicio de Alexander von Humboldt, naturalista y explorador alemán, apasionado de los Andes ecuatorianos.

La rana de cristal de Humboldt (Nymphargus humboldti), es una nueva especie de anfibio para la ciencia y fue descubierta en las laderas del volcán Sumaco. Foto: Cortesía Luis Coloma.

Sin embargo, la investigación también revela que 10 especies de estos anfibios están críticamente amenazadas de extinción en el país, entre ellas la rana de cristal de Buckley (Centrolene buckleyi), que antes se podía encontrar a lo largo de la Sierra del país, incluso en Quito, pero que hoy sobrevive en algunos reductos de bosque en Carchi, Bolívar, Cotopaxi y Loja; o la rana de cristal gigante (Centrolene geckoideum), la más grande del mundo con hasta 80 mm, que no se ha visto en Ecuador desde veinte años.

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Nuestro trabajo ha categorizado a 10 especies de ranas de cristal como críticamente amenazadas, principalmente por la deforestación y contaminación asociadas a la agricultura, palma africana, ganado y minería. Es por lo que, nuestra publicación propone nuevas áreas de conservación en el país", indica Juan Manuel Guayasamín, investigador del Laboratorio de Biología Evolutiva de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) y primer autor del estudio.

La rana de cristal gigante (Centrolene geckoideum) es la más grande de todas, llegando a medir hasta 80 mm. Habitaba en los bosques montanos de los Andes de Ecuador, pero no ha sido registrada por más de 20 años. Foto: Cortesía Doug Wechsler.

El especialista propone un corredor biológico entre los parques nacionales Cayambe Coca y Sumaco Napo Galeras, otro en las estribaciones occidentales del Pichincha y también en los bosques húmedos de la provincia de Esmeraldas.

Las ranas de cristal son uno de los grupos más fascinantes de animales. Su nombre común se debe a la transparencia de su piel y músculos del vientre, lo que permite que se vean sus órganos internos, como el corazón latiendo, el estómago, el hígado e intestinos. Viven en las orillas de los ríos desde México hasta Argentina, donde los machos cantan por las noches desde la vegetación.

Las ranas de cristal son excelentes progenitores y cuidan a sus puestas de huevos, defendiéndolas de depredadores. En esta fotografía se puede observar a la rana de cristal Sol (Hyalinobatrachium aureoguttatum) cuidado de sus huevos. Fotografía: Luis Coloma.

A pesar del pequeño tamaño territorial del Ecuador, en comparación con otros países de América, albergamos 60 especies de ranas de cristal, es decir, el 40 % de todas las especies conocidas para el mundo. Nuestro país es el paraíso de las ranas de cristal y habitan desde los páramos hasta los bosques tropicales. El estudio de estas ranas es apasionante, pues nos ha permitido conocer detalles que jamás nadie antes había reportado, incluyendo tres especies nuevas para la ciencia, nunca antes vistas”, dice Diego F. Cisneros-Heredia, director del Museo de Zoología de la USFQ y coautor del estudio.

Los científicos que realizaron esta investigación han trabajado por más de 20 años, recorriendo todo el Ecuador y visitando museos alrededor del mundo. (I)