Salvador Quishpe fue parte de un consejo político en el interior de la Confederación de Nacionalidades (Conaie) que impulsó el diálogo con el mandatario Lenín Moreno para terminar con once días de un paro nacional indígena que caotizó al país. Denuncia que actores afines al correísmo quisieron aprovecharse. No da nombres. Pero cree que esto es una lección para que no se vuelvan a tomar decisiones sin dialogar con los sectores.

Los dirigentes de la Conaie celebraban como un triunfo lo alcanzado tras el diálogo con Moreno. ¿Qué ve usted?

No es un triunfo. Pero sí una lección. No se pueden tomar decisiones unilaterales, dejando de lado a otros. El Decreto 883, se firmó recogiendo las propuestas y condiciones del FMI, avalado por algunos sectores de las cámaras empresariales. No se consultó, ni se preguntó a los demás sectores que nos vemos afectados. No es nada agradable el saldo porque hay edificios públicos destruidos, una sociedad dividida. 

Usted  denunció que el correísmo controló la movilización. Que el objetivo por el que el movimiento protestaba empezó a desviarse.

Nosotros fuimos (a Quito) por el Decreto 883 y otros puntos como la minería, las reformas laborales, la concesión de empresas públicas. En el camino quisieron aprovecharse para otros propósitos que no estuvieron en nuestra agenda. El sábado trataron de pescar a río revuelto, pero nos replegamos a la Casa de la Cultura. No logramos hacer la reunión con el Gobierno. Y se hizo el domingo, pero debía hacerse el sábado. El movimiento no se prestó ni se dejó utilizar. 

El presidente de la Conaie, Jaime Vargas, pidió a la fuerza pública que le quite el respaldo a Moreno y que no habría diálogo sin derogación del decreto.

Tener la noticia de hermanos muertos es duro. Quizás eso hizo que él haya hecho una declaración ligera, pero en los hechos nosotros estuvimos insistiendo en el 883.

Usted entregó a la ONU la carta abriendo el diálogo. Y dijeron que era falsa.

Planificamos dialogar el sábado, pero se hizo el domingo. Se trató de invalidar. Había sectores que no querían que conversemos. La decisión de la comisión política fue mal vista y descalificada, y se aprovecharon de alguien que estaba infiltrado dentro de la movilización para desvalorar lo que hizo la comisión. Y si bien descalificaron la gestión, fue esa misma carta que se mandó para el diálogo. (I)