El robo total o parcial de los fotorradares es un problema frecuente en las vías del Azuay. De los 49 dispositivos colocados en la provincia desde el 2017 solo 33 están activos. Cada equipo tiene un precio estimado de $ 40.000.

El último daño a los fotorradares ocurrió la semana pasada en los kilómetros 44 y 49 de la carretera Cuenca – Molleturo – El Empalme, sector Migüir. Aquí la avería fue parcial porque los delincuentes únicamente se llevaron el panel solar colocado en la parte superior aprovechando la oscuridad y la falta de vigilancia.

El director provincial de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), Edison Moscoso, colocó la denuncia en la Fiscalía y aunque no hay sospechas específicas contra alguien el tema le llama la atención porque aparentemente no se trataría de delincuencia común. Esto porque con una adecuada conexión el panel sustraído puede instalarse para un uso doméstico y generar energía eléctrica para encender diferentes equipos.

En sus dos años al frente de la CTE logró que se instalen 49 radares en diferentes carreteras del Azuay pero 16 han sido averiados o robados. Uno de los casos que alerta generó ocurrió el año pasado en la carretera Cumbe–Loja, cuando el radar fue robado en menos de 24 horas su instalación.

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Aunque son equipos que están asegurados su preocupación es que al no existir un tiempo estimado para reponerlos por temas administrativos y legales los conductores irrespetan los límites de velocidad establecidos en caminos que son considerados de alta siniestralidad. Esto se refleja en la cantidad de multas emitidas que llegan a ser hasta 800 mensuales según el sector.

Pero a pesar de estos ataques insistió que seguirán con el control en las carreteras y en los lugares donde no existan los radares fijos se apoyarán con los móviles. Sobre las críticas que han recibido por supuestamente ocultarlos de los conductores respondió que seguirán trabajando de esa manera porque es la única forma de prevenir los accidentes de tránsito. Su argumento es que en determinadas vías como la Cuenca–Azogues donde el límite es de 90 kilómetros por hora han captado a gente que conduce hasta 130, lo que es un riesgo para todos. (I)