Cinco años de una labor a cuentagotas dio a los pobladores de la comunidad Punta Hacienda, de la parroquia rural Quingeo, su recompensa. Con un trabajo en minga y con pampamesa incluida (mesa común en la que se sirven los alimentos), la gente construyó un centro de salud ecológico, donde las paredes fueron levantadas sin ladrillos. En lugar de estos últimos se emplearon 20.000 botellas plásticas llenas de arena.