Las pólizas a plazo fijo han sido su manera de rentabilizar sus ahorros y con ello comprar una casa. Miriam Luque, ingeniera comercial, hace dos años cambió su póliza anual de su banco habitual a una cooperativa de ahorro y crédito.

Sostiene que al principio le dio temor porque no conocía el mundo del cooperativismo. Aconsejada por sus familiares, que ya eran clientes de la institución financiera, se convirtió en socia.

El trato fue diferente, la verdad, se sintió más cercano. Cuando firmé los papeles de la póliza me dieron un regalo, un juego de ollas, eso no pasó en el banco. Ya luego del primer año me sentí más tranquila y con confianza de renovar la póliza”, indica la guayaquileña.

Señala que la principal motivación para optar por la cooperativa fueron los intereses que le dan anualmente: “En el banco nunca pasaron del 5%, pero acá (cooperativa) me dan el 8,5%, entonces obtengo más dinero al final del plazo”.

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El número de usuarios de cooperativas se ha incrementado de forma notable en Ecuador. Cifras de la Superintendencia de la Economía Popular y Solidaria (SEPS) señalan que desde 2012 hasta febrero de 2019 los llamados ‘socios’ pasaron de 4,9 a 7,4 millones.

Y desde 2012 hasta diciembre de 2018 los activos de estas asociaciones pasaron de $ 6.027 millones a $ 14.011 millones. En cambio, las captaciones subieron de $ 4.363 millones a $ 11.172 millones, un incremento de más del 150%.

Las cooperativas de ahorro y crédito realizan eventos culturales o deportivos para todos sus socios.

Estos indicadores positivos han vuelto competidores fuertes a las cooperativas dentro del sistema financiero ecuatoriano, asegura Margarita Hernández, máxima autoridad de la SEPS. “Las personas están entendiendo a las cooperativas desde la lógica del intermediario financiero regulado que, por el hecho de ser regulado, es confiable”, indica la funcionaria.

Sostiene que las personas sienten que en este tipo de organizaciones financieras es más fácil realizar créditos en comparación con los bancos.

Puede ser que tengan razón, pero no es más fácil porque simplemente hay una laxitud en los requisitos, sino porque el socio es dueño de la organización y la lógica de las organizaciones de personas es distinta a la lógica de las organizaciones de capitales”, ya que las cooperativas no buscan un fin de lucro como los bancos, afirma.

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Ha sido tan fuerte el crecimiento de estas organizaciones que si se excluye a los cinco bancos privados más grandes del país, los activos, la cartera de créditos y los depósitos del sistema financiero popular y solidario son mayores a los del sistema bancario.

Sin embargo, para “aumentar la protección” al sistema financiero ecuatoriano el Fondo Monetario Internacional (FMI), como parte del acuerdo económico que llegó con el Gobierno Central, solicitó que se mejoren las regulaciones a las cooperativas de ahorro y crédito.

Para Alberto Acosta Burneo, analista económico, el ente internacional busca que todas las cooperativas sean supervisadas con mayor exigencia.

Hay cinco segmentos en los que se clasifican las cooperativas. En los primeros hay niveles estrictos de regulación, pero en los últimos son muy laxos, hay plazos muy largos para que cumplan estándares mínimos y esto es un desafío en una economía con menor liquidez y con crecimiento más lento. Hay que evitar una mayor cartera en problemas”, dice Acosta.

Señala que al igual que los bancos, los cierres de cooperativas o las fusiones de estas pueden generar pánico financiero, por lo que le parece ‘responsable’ la solicitud del FMI.

Hernández confirma que al ente internacional le inquietan los plazos otorgados a ciertos grupo de cooperativas para que cumplan con estándares más rigurosos de regulación.

Existe normativa que debe cumplirse por las organizaciones, pero que en este momento tiene plazos diferidos que son por segmentos. (Los plazos) esta no es una ruta nuestra, es norma de la Junta de Política Monetaria y Financiera. Lo que nosotros estamos haciendo es analizar cuál es la situación de las organizaciones para poder tomar los ajustes y correctivos pertinentes”, dice.

Hay cooperativas que brindan pólizas a plazo fijo desde $ 100 y con tasas de interés atractivas para sus socios.

Juan Pablo Guerra, vocero de la Asociación de Organismos del Sector Financiero Popular y Solidario (Asofipse), sostiene que el FMI busca fortalecer el sector cooperativo a través del establecimiento de normativas en temas específicos.

Debe ser trabajado de manera articulada, proactiva con los actores del sector, ya que constitucionalmente el sector debe tener una normativa diferenciada. Mejorar la supervisión va a ser positivo en la medida que respeten los esquemas y segmentos del sector y se promueva su solvencia”, señala.

Sin embargo, esta diferencia normativa crearía competencia desigual, indica Julio José Prado, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados.

Cuando los bancos dan crédito al sector automotor hay un castigo a su patrimonio técnico, pero para las cooperativas no. Las cooperativas no encajan en el Banco Central, tampoco tienen obligación de invertir en reservas mínimas de liquidez. Hay diferencias entre un sector y otro que hacen que la competencia no sea en las mismas condiciones”, dice.

Prado asegura que en el gobierno del expresidente Rafael Correa se les dio ‘privilegios’ por razones políticas a estas organizaciones y “por eso es que en tasas pasivas hay cooperativas que están pagado rubros que no tienen ningún sentido y que pueden ser peligrosas para el sistema cooperativo”.

El ejecutivo espera que estas ‘distorsiones’ sean corregidas por las autoridades de control con el apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas, el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Pero Guerra defiende las tasas de interés que dan las cooperativas y afirma que pueden brindar este tipo de servicios debido a la estructura de las organizaciones que representa, ya que no buscan lucro.

La solución no es estandarizar la normativa, la solución es tenerle respeto a la Constitución, generar estas diferenciaciones. Hay que mejorar los procesos de regulación, estamos de acuerdo en que hay que realizar ajustes, pero respetando la segmentación de las cooperativas”, afirma. 

Asobanca coincide con pedidos de FMI

Reformar tasas de interés y los métodos para el manejo de la liquidez para conseguir estándares internacionales son algunos de los cambios que aconseja el Fondo Monetario Internacional (FMI) para mejorar el sistema bancario ecuatoriano.

Julio José Prado, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados (Asobanca), sostiene que estas recomendaciones son buenas y que espera que se cumplan a corto y mediano plazo.

En Ecuador el sistema de tasas de interés es un sistema fijado a dedo por el Banco Central en forma antitécnica que no refleja de ninguna forma el riesgo en el mercado. El Código Monetario Financiero no está empatado con la técnica internacional, con la técnica coherente, sino que tiene una serie de elementos políticos e ideológicos que deben ser eliminados”, afirma.

El ejecutivo señala que el Gobierno anterior puso importantes restricciones al manejo de la liquidez por parte de los bancos con una serie de candados y obligaciones de inversión que harían que la banca no pueda manejar de forma adecuada su liquidez.

No es que queremos menos regulación, sino que queremos una buena que sea técnica y que ayude al sistema a crecer, a ser competitivo para que logre objetivos importantes como en cualquier otro país del mundo. Hay temas relacionados con encaje bancario, reservas mínimas de liquidez, coeficientes de liquidez domésticos que deben ser desmontados”, señala. (I)