En 20 años, entre 1983 y 2003, los gobiernos de Ecuador llegaron a acuerdos stand by (crédito contingente) con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por trece veces. En todas ellas firmaron Cartas de Intención, un documento que detalla los compromisos de las partes. Sin embargo, solo en tres ocasiones, en los gobiernos de Osvaldo Hurtado, León Febres-Cordero y Gustavo Noboa, se cumplieron los compromisos del Gobierno y se accedió a los desembolsos prometidos.

Así lo detalla un estudio del Centro de Investigaciones Económicas y Empresariales de la Universidad de las Américas.

El pasado 11 de marzo se dio la firma del acuerdo y la aprobación del Consejo Directorio del Fondo, que contempla la entrega de desembolsos por $ 4.200 millones en tres años, sin embargo, en el país aún no se conoce el texto de la Carta de Intención con las obligaciones contraídas por el gobierno. El régimen ha dicho que lo revelará dentro de pocos días más.

De acuerdo con la investigación, sin excepción, las cartas de Intención perfilaban un esquema similar: disminución del déficit, ajustes salariales, eliminación de subsidios de combustibles, fortalecer los niveles de Reservas, y otros temas.

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¿Por qué se dieron los incumplimientos de los gobiernos?

Jaime Carrera, secretario ejecutivo del Observatorio de la Política Fiscal (OPF), dice que tras varias décadas los problemas económicos de Ecuador siguen siendo los mismos, por lo que se siguen persiguiendo las mismas metas: bajar déficit, sincerar subsidios, mejorar Reservas. Él explica que lamentablemente se firmaban los acuerdos, pero a la hora de realizar las reformas estructurales, no había apoyo del Congreso.

“Si había que subir combustibles, la gente protestaba y los cambios no se lograban”, dice y agrega que de haberse cumplido los acuerdos no se repetería el mismo círculo ahora.

Mauricio Pozo, exministro de Finanzas de Lucio Gutiérrez, que logró un acuerdo con el Fondo –pero que finalmente tampoco se cumplió a cabalidad–, asegura que en el país ha faltado perseverancia. Una vez que se han cumplido ciertos acuerdos, los gobiernos han continuado con una política “de mano abierta, de alto gasto”.

Las cartas de Intención, explica, tienen dos componentes: las metas macrofiscales y las reformas legales que se deben hacer para cumplir las reformas estructurales, que sirven para dar sostenibilidad y crecimiento a futuro. De su experiencia, asegura que se lograron las metas, pero no las leyes en el Congreso, pues Lucio Gutiérrez no tenía mayoría.

En ese gobierno se esperaba recibir $ 4.000 millones del FMI y multilaterales, pero no se concluyó porque, además, el convenio era para tres años, y el Gobierno fue derrocado.

Al ser consultado qué probabilidades hay de que Ecuador cumpla esta vez con las reformas estructurales en la Asamblea, Pozo sostiene que el régimen tiene que determinar qué enviará a la Asamblea. En el caso de ser una reforma tributaria que incremente impuestos tendría oposición de correístas y socialcristianos.

Recordó que de lo que se conoce, la Carta de Intención señala que el ordenamiento de las finanzas alcanzará al sector público no financiero (Gobierno, empresas públicas y Seguridad Social). Adicionalmente, habrá una compensación de la deuda que tenga que ver con el sector público, por lo que la de la Seguridad Social no se tomaría en cuenta para los porcentajes, pero sí se deberá pagar. También se deberá publicar el Artículo IV del FMI. (I)

En anteriores gobiernos no hubo convencimiento de que ese era el camino correcto para la economía. Ecuador se ha ganado una fama de mal cumplidor de acuerdos”. Vicente Albornoz, analista.

El Acuerdo abarca a todo el sector público no financiero. También se hará un neteo (compensación) de la deuda de estas entidades, porque se considera que es pasar de un bolsillo al otro”. Mauricio Pozo, analista.