Delfines del golfo de Guayaquil conviven con obra portuaria

22 de Abril, 2018
22 Abr 2018

Una lancha partió, el pasado 13 de abril, con más de diez turistas desde Puerto El Morro, parroquia rural de Guayaquil. Los visitantes estaban emocionados porque verían, por primera vez, a los delfines nariz de botella (Tursiops truncatus), más conocidos como bufeos.

Pedro Morales, secretario de la comuna y presidente de la operadora turística Delfines y Fragatas, fue el guía del viaje. Se paró y dio la bienvenida. Comenzó explicando las características de los bufeos y respondió a las preguntas de los intrigados visitantes.

Luego de treinta minutos de navegación, viendo las verdes riberas llenas de manglar, Morales se levantó de nuevo, esta vez para hablar a los turistas sobre las aves que se observaban. El comunero trataba de entretener a los visitantes para que no se dieran cuenta de que salieron de El Morro y estaban camino a Posorja para observar a los delfines.

“A veces pasa, los delfines se están alejando. Dos de cada cien veces ya no los encontramos en El Morro y tenemos que salir a buscarlos. Los turistas no se dan cuenta”, asegura Morales.

Un grito dio la alerta de que los bufeos estaban cerca. “Allí están, acércate despacio y baja la velocidad” fue la orden de Morales al conductor del bote.

Morales afirma que el número de cetáceos ha disminuido hace más de quince años. “Antes estaban por todas partes, los encontrábamos fácilmente”.

Esta reducción es confirmada por Fernando Félix, experto en especies marinas. “Cuando los delfines no están en el canal de El Morro, los operadores turísticos van a Posorja porque seguro están allí y la interacción entre las dos comunidades es cada vez mayor. Los operadores de El Morro en un 30% de las veces van hasta Posorja para verlos”, dice.

El especialista indica que actualmente el núcleo familiar que vive en Posorja es de 19 delfines y entre la zona de El Morro y Sabana Grande vivirían 25 más.

“Hace 25 años hice una evaluación amplia y estimamos la población en alrededor de 600 animales en todo el estuario interior del golfo de Guayaquil. Ahora nos hemos centrado en Posorja y El Morro y concluimos que el tamaño de las comunidades ha disminuido un 52%. Si antes había 600, hoy hay menos de 300 en todo el estuario del golfo”, indica.

El incremento del tráfico de embarcaciones sería una de las razones de esta disminución, afirma Félix: “Posorja es un puerto pesquero en el que hay de seis a ocho plantas procesadoras de camarón, atún, enlatados que tienen una flota artesanal y hay mucho tráfico en aguas costeras. Los delfines están en grave riesgo por las colisiones con los botes y que matan sobre todo a las crías”.

El experto señala que este tráfico aumentará con el funcionamiento del puerto de aguas profundas. “Navegarán barcos enormes por la zona”, dice.

Un estudio del Museo de Ballenas de Salinas y la Pontificia Universidad Católica del Ecuador del 2016 señala que el 11,6% de los cetáceos en Posorja tiene cicatrices de colisiones. Hace 25 años la tasa era del 2,2%. Se teme que con la terminal esta cifra se incremente.

Además de este problema también se sumaría el dragado para conseguir 16 metros de profundidad, asegura Félix: “Las plantas de tratamiento arrojan aguas directamente al mar, entonces eso ha creado un fondo con alta concentración de nutrientes lo que atrae a los peces y los delfines que se alimentan de ellos. Lo que sucede con el puerto es que ya están dragando, se está destruyendo el fondo, entonces los delfines tendrán menos zonas para comer”.

Esto obligaría, según Félix, a que el grupo de cetáceos de Posorja vaya más hacia El Morro y aumente su interacción, lo que generaría consecuencias e implicaciones. “La construcción del puerto va a afectar el hábitat que tenían los delfines en El Morro. Esto no fue tomado en cuenta en su momento en el estudio de impacto ambiental, aunque la importancia del puerto nadie la puede discutir”, afirma Félix.

Sin embargo, Alejandro Duque, supervisor de medioambiente de la empresa DP World Posorja, encargada de la construcción del puerto y que tiene la concesión de este por cincuenta años, asevera que actualmente no existe afectación.

“En los monitoreos cualitativos que realizamos encontramos a los delfines en la misma cantidad (...) podemos decir que no existe ninguna afectación actualmente para realizar las actividades constructivas”, sostiene.

Duque indica que mantienen contacto con las comunidades aledañas al puerto para concretar varios proyectos sociales. “Hemos conversado con las comunidades de Posorja, El Morro y Puná para verificar las acciones que podemos realizar para evitar y prevenir el impacto residual que pueda existir”, afirma.

En cambio, Jorge Velásquez, gerente de la compañía, asegura que los trabajos que han realizado hasta el momento son regulados por las autoridades ambientales. “El Ministerio del Ambiente nos concedió la licencia desde noviembre de 2016 y esto nos lleva a cumplir un plan de manejo ambiental”, sostiene.

Una medida de remediación que se dio, según Velásquez, fue la siembra de 120.000 plántulas de manglar en 64 hectáreas en la isla Puná, debido a la tala de 10 ha de mangle en Posorja como parte de la construcción del puerto.

Sobre el posible aumento de las colisiones entre cetáceos y barcos aseguró que los planes de contingencia, como protecciones en hélices, deberán aplicarlos las compañías navieras. “No es competencia nuestra, son las navieras las que deciden utilizar mecanismos para evitar colisiones (...). Serán las entidades gubernamentales las que controlen esto”, dice.

También precisa que cuando el puerto inicie operaciones, las rutas de las embarcaciones turísticas no tendrán restricciones.

En tanto, Morales asegura que ante la posible migración de los cetáceos los operadores turísticos de El Morro ya están trabajando para diversificar sus servicios. “Estamos tratando de impulsar el turismo de aves, pero no tenemos apoyo publicitario, se promocionan más poblados como Varadero o Engabao”, dice.

Ante este señalamiento, el director de Ambiente del Municipio de Guayaquil, Bolívar Coloma, afirma, vía e-mail, que las alternativas ante posibles impactos sociales en el avistamiento de delfines “deben estar enmarcadas en la diversificación de oferta turística (...) Corresponderá (...) a las autoridades gubernamentales (...) fomentar alternativas”.

Remediación ambiental

10 hectáreas de manglar fueron taladas

Por normativa ambiental, DP World sembró 64 hectáreas, 120.000 plántulas de esta especie en la isla Puná como compensación. Esta siembre se mantendrá hasta el 2021.

En Posorja, dos veces al año se realizan controles cualitativos ( solo de observación) de delfines con biólogos por parte de la empresa contratista que son remitidos al Ministerio del Ambiente. 

Características de los delfines

Los delfines (Tursiops truncatus) recorren la costa de Posorja hasta estero el Morro y el lado noroeste de la isla Puná (Farallones) para conseguir alimento. 

En Posorja se estima que viven 19 ejemplares y en la zona de Puerto El Morro y Sabana al menos 25 miembros. 

Tienen coloración gris oscuro en la parte superior y la región ventral puede ser blanca o rosada. Pesan entre 140 y 300 kilos. Viven de 25 a 30 años. 

Organización social de delfines en el Golfo de Guayaquil

Al menos 7 comunidades

Rango de acción de las comunidades de 20-30 Km de costa

Comunidad de individuos que se asocian en mayor grado que con delfines en áreas vecinas. (I)

Entendemos la importancia del puerto para el país, solo queremos que nos apoyen con otros proyectos que nos generen recursos si los delfines migran”.
Pedro Morales,
Comunero

Hemos conversado con las comunidades y realizado estudios. (...) El desarrollo sostenible es algo que tomamos muy en serio en nuestra empresa”.
Jorge Velásquez,
De DP World

Es la primera vez que vengo a ver los delfines, es una experiencia increíble. Sin duda volvería con mis familiares para observar a estos bonitos animales”.
Carlos Baque,
Turista

Delfines del golfo de Guayaquil conviven con obra portuaria
Informes
2018-04-22T10:49:19-05:00
Según un estudio, las comunidades de cetáceos han disminuido desde hace 25 años el 52%. Las colisiones con barcos también aumentaron.
El Universo

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