Seis meses de seguimientos policiales a una organización dedicada al microtráfico de droga en Quito determinó que la marihuana que negociaba era traída desde Colombia a través de la provincia de Esmeraldas; mientras que la pasta base de cocaína que vendía llegaba desde Colombia y Perú por la frontera con Sucumbíos.

Entre la noche del miércoles y la madrugada de ayer, mediante el operativo Impacto 112, la Fiscalía y la Policía de Antinarcóticos detuvieron en Pichincha, Imbabura, Esmeraldas y Sucumbíos a 25 miembros de esta organizada banda que operaba a gran escala en el abastecimiento y venta de alcaloides en el sur de la capital.

Un inmueble localizado en la zona de Santa Rosa de Chillogallo, en el sur de Quito, servía para acopiar la droga que se presume que era transportada en buses interprovinciales. Menores de edad y adultos mayores aparentemente eran usados por la banda para evitar ser detectados por los controles policiales en terminales y vías.

Abastecedores, distribuidores, colaboradores y transportistas hacen parte de la lista de 16 mujeres y nueve hombres detenidos ayer; 50 kilos de marihuana, 970 gramos de cocaína, $ 5.000 en efectivo, dos camionetas y dos armas de fuego son parte de lo incautado.

La ecuatoriana Edita P., quien figura entre los apresados, sería la cabecilla de esta banda. La mujer, que es vista como una de las principales distribuidoras en la capital, registra al menos tres detenciones por delitos como oferta, intermediación y corretaje (1993), tenencia y posesión ilícitas (2014) e investigación y descubrimiento de infracciones (2015). (I)