Venezuela enfrenta la peor crisis de derechos humanos de su historia moderna, alimentada por la violenta reacción de las autoridades ante una escalada de protestas el año pasado, dijo Amnistía Internacional (AI).

Los organismos de seguridad hicieron “uso excesivo y abusivo de la fuerza” sobre las personas que protestaron en contra del deterioro de la situación económica y del gobierno de Nicolás Maduro, con un saldo de más de 120 muertes.

“En lugar de hacer frente a la crisis alimentaria y de salud, las autoridades instauraron una política premeditada de represión violenta de cualquier tipo de disidencia”, destacó AI.

Miles de personas fueron detenidas de forma arbitraria y se registraron numerosas denuncias de torturas y malos tratos, así como el uso de tribunales militares para juzgar a civiles y para perseguir y hostigar a defensores de los derechos humanos, según el informe de AI.

Maduro enfrentó a mediados del 2017 cuatro meses de protestas casi diarias lideradas por la oposición para exigirle elecciones anticipadas, ayuda humanitaria para combatir la escasez de alimentos y medicinas, el reconocimiento del Congreso dominado por la oposición y la libertad para los activistas encarcelados.

La ‘terrible’ situación en Venezuela llevó a un aumento del número de personas que se van del país y que solicitan asilo en otras naciones, entre ellas México, Brasil, España y EE.UU.

Brasil dijo que comenzará en 15 días la transferencia a varios estados del país de venezolanos que llegaron al estado de Roraima y que están en condiciones de trabajar. Unos 530 serán transferidos a Sao Paulo y Amazonas. Cerca del 40 % de los inmigrantes son hombres solteros en busca de trabajo.

El gobierno de Roraima calcula que unos 800 venezolanos que huyen de la crisis en su país llegan cada día al estado en busca de trabajo y ayuda, y que ya hay cerca de 40.000 viviendo en su capital.

En 2017 más de 17.000 venezolanos pidieron asilo en Brasil, publicó el-nacional.com. (I)