El Bloque Petrolero 17 es como una península que se adentra en la selva y limita con una parte de la denominada Zona Intangible, intocable, que ocupa 758.000 hectáreas, el 70% del Parque Nacional Yasuní (de 982.000 hectáreas). Es operado por la empresa española Repsol y va desde la orilla derecha del río Napo, hasta unos 130 km al sur.

Ahí, al fondo, están las comunidades Dicaro, en el km 100, y Yarentaro, km 120, donde vive la mayoría de acusados del crimen de los taromenanes.

En estas, la ausencia del Estado es casi total y las necesidades básicas están cubiertas por la petrolera, con base en un convenio con la NAWE (Nacionalidad Waorani del Ecuador), según Jorge Yeti, perito de la organización en el caso de los waoranis procesados por la matanza.

La carretera de ingreso, desde el puerto ubicado frente a Pompeya, a tres horas de navegación de Coca, es de la compañía, de lastre pero bien mantenida. Repsol brinda servicio de transporte a las dos comunidades mediante tres buses en los que se hacen trasbordos en tres puntos.

Las comunidades tienen energía eléctrica las 24 horas, mediante una conexión desde los generadores de las estaciones petroleras.

Hasta hace unos ocho años, la empresa también daba trabajo a los indígenas, convenios que fenecieron por una disposición presidencial. (I)