Al pasar la barrera del primer semestre del año el sector inmobiliario asegura seguir paralizado. Representantes consultados señalan que las promesas de compraventa de casas nuevas cayeron entre 50% y 60%.

La depresión, aseguran ellos, se debe en mayor parte a la Ley de Plusvalía anunciada desde el 2015 y aprobada en diciembre de 2016, lo que habría generado un freno en los proyectos.

MarketWatch, una firma analista de mercados, indica que el sector residencial sufre una contracción comercial. Y señala que el 80% de la oferta se focaliza en Quito, Guayaquil, Cuenca y Ambato, con 800 proyectos y unas 17 mil unidades, en mayor parte con rangos de precios menores a $ 150 mil.

Sin embargo, califican de “preocupante” que estas se encuentran en estado constructivo avanzado y que mantengan bajos niveles de absorción, lo que genera menor número de proyectos nuevos o en planos.

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Esto, según Isabel Wagner, presidenta de los Corredores de Bienes Raíces del Guayas, ha provocado que el sector se enfoque en la venta de casas que ya han tenido un primer dueño, aunque advierte que pese al incremento de la oferta, la demanda no acompaña.

“Hay mucha gente que quiere vender, pero no hay gente que quiera comprar”, afirma la experta. Sugiere a propietarios revisar (bajar) los precios.

Expresa que esta tendencia empezó en el 2015, aunque en este último año calcula que se ha incrementado de un 25% hasta el 40% en la vía a la costa, a Daule y a Samborondón.

Esto se constató en un recorrido realizado por este Diario por varias urbanizaciones privadas, cuyo costos de viviendas oscilan entre los $ 100 mil, $ 200 mil o más. Los carteles de ‘Se vende’ son frecuentes en ventanas y balcones. Al consultar a un residente vendedor, quien prefiere la reserva, señala que desea vender debido a la falta de seguridad, aunque no quiso revelar más detalles.

Otro propietario responsabiliza a la situación económica. “Vendemos para salir de deudas”, explica el residente, quien lamenta que en siete meses no ha hallado comprador para su vivienda de $ 140 mil.

Jaime Rumbea, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios (Apive), también aprecia un alza en ofertas de casas de segunda, aunque con una corrección de precios, lo que es normal, dice; debido a la desaceleración económica, a la vez de calificar de grave la situación de su sector, cuya actividad está a la mitad de años anteriores. “La desaceleración parecía haber concluido en los dos primeros meses del 2017, pero volvió a caer hacia abril, que generalmente suele ser un buen mes para el acceso a vivienda”, lamenta Rumbea. Explica que desde diciembre la mayor parte de nuevas inversiones de gran envergadura se detuvieron. “Lo que está comenzado se está terminando”, manifiesta.

Al respecto, MarketWatch concluye que dar descuentos en el valor de las casas ha ayudado a incrementar la demanda de esos proyectos terminados. “El factor determinante para mejorar los niveles de absorción es el precio, el cual en los últimos dos años ha llegado a superar el 15% de descuento en compra de vivienda nueva y mercado secundario a nivel nacional”.

Rumbea y Wagner creen que la recuperación del sector depende de la derogatoria de la Ley de Plusvalía. Wagner asegura que esa norma no ha beneficiado a nadie. Rumbea, aclara que “no pretendemos que el Gobierno renuncie a su intención de castigar a quienes especulan con tierra para beneficiarse de una inversión pública. Es en eso en lo que hay que trabajar y no en castigar a los hogares y a los inversionistas que creen en el país”.

Recorte de ingresos
Según Isabel Wagner, de Corredores de Bienes Raíces del Guayas, los municipios han sentido también la caída del sector inmobiliario y de la construcción. Dice que han dejado de percibir cerca del 50% de ingresos en las áreas de los registros de propiedad y por las liquidaciones de tasas por las transferencias de dominio de viviendas. (I)